“Ciertos intentos por manchar el resultado del proceso o del cómputo a través de noticias falsas, distorsionadas o engañosas, no dañan al Tribunal Supremo Electoral, suficientemente acreditado por las instancias técnicas y neutrales, como las misiones internacionales con sólida trayectoria. En cambio, las denuncias vacuas sí afectan la esencia democrática que exige admitir un resultado, aun cuando sea contrario a los deseos personales, y respetar la voluntad de la mayoría del cuerpo electoral en una circunscripción, un departamento o el país en su conjunto. Este principio es tan fundamental para el vigor de la democracia como el de la alternancia que postula que ninguna victoria es definitiva, que el poder se entrega siempre por tiempos limitados y con reglas claras”, manifestó Romero en la parte central de su discurso.
De esa manera hizo referencia a las denuncias de presunto fraude lanzadas por algunos grupos y organizaciones como el Comité Cívico pro Santa Cruz y miembros de Creemos, la fuerza que quedó tercera; pero también aludió a la crisis desatada en el país por el intento del expresidente Evo Morales de reelegirse contra la Constitución en los comicios del año pasado, anulados por fraude electoral certificado por la Organización de Estados Americanos.
Romero destacó la ejecución de “un cómputo transparente y limpio, con seriedad técnica e imparcialidad política” y ponderó la rapidez del proceso, ya que se estableció el récord del cómputo presidencial más rápido de la historia democrática del país (ver imagen en galería).
“La elección 2020 supone el inicio del restablecimiento de la confianza ciudadana en el proceso y en el Órgano Electoral en un camino que aún es largo y que requiere exámenes adicionales que se enfrentarán cuando lleguen”, anunció.



