Entre sus conclusiones, la institución califica las elecciones como “pluralistas” y que fueron administradas de manera “transparente, imparcial y eficiente”.
Como “resultado importante”, destaca que el proceso electoral permitió a Bolivia “retornar a la normalidad constitucional, tras un año plagado de dificultades”.
En una segunda parte de sus conclusiones, el Centro Carter se refiere a “algunas falencias tecnológicas y debilidades del marco normativo electoral”.
“El proceso electoral también ha puesto de manifiesto algunas falencias tecnológicas en la maquinaria electoral y, sobre todo, ha vuelto a evidenciar algunas debilidades del marco normativo electoral que deberían ser corregidas para armonizarlo plenamente con las normas internacionales sobre elecciones democráticas”, reza el segundo párrafo de conclusiones.
También adelanta que en su informe final ofrecerá recomendaciones para futuros procesos electorales en el país.
El Centro Carter, según señaló el jefe de la misión José Antonio de Gabriel en una conferencia de prensa, siguió el proceso electoral boliviano desde hace más de diez meses a distancia, por la pandemia.
Durante las elecciones trabajó con aportes de las misiones de observación nacional, en los que pudo evidenciar “inclusividad” y una participación “récord” pese a la pandemia.
Revisa el informe preliminar del Centro Carter:



