Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 22 de octubre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Los números de la votación de Santa Cruz reflejan tres tendencias muy claras, tres visiones y tres expresiones que cualquiera puede ver caminando por las calles, haciendo negocios, trabajando y viviendo en libertad, pues hablamos de la región más cosmopolita del país, donde habitan en paz millones de personas de todo el país y de diferentes nacionalidades. Acá todos producen, progresan y tejen sus esperanzas, sin temores ni ningún condicionamiento político.
Eso les molesta a los dueños del otro país, el de la dictadura sindical, el centralismo y las mafias políticas. Le molestó mucho al gobierno de Evo Morales, que durante 14 años intentó doblegar a esta región y no lo consiguió, ni siquiera con toda la carga de violencia, terrorismo de estado y de hostigamiento económico y fiscal que ejecutó sistemáticamente.
Durante toda la campaña previa al 18 de octubre, Santa Cruz fue acechada por un constante chantaje de las élites andinocentristas y tampoco lograron su objetivo. La manipulación nunca ha sido fácil en estas tierras y prueba de ello es que ni siquiera la fuerza de un liderazgo local fue capaz de lograr una votación “de manada”, como ha sucedido en diferentes partes del país, especialmente en La Paz y Oruro.
Confiamos que en nuevo gobierno será mucho más inteligente y pragmático que los anteriores; que su idea es aprovechar el inmenso potencial que tiene Santa Cruz en el campo económico y la diversidad social y política que alberga esta región y actuará en consecuencia para sumar y no para sumir, como pretendió hacerlo Evo Morales, cuyo afán era nada más que acumular poder, sin medir las consecuencias.
En Santa Cruz no sólo sabemos dialogar y concertar, sino que sabemos vivir en libertad. Convivimos todo el tiempo con la diversidad y sabemos que gran parte de la riqueza que se genera en el departamento se debe precisamente al aporte de distintas culturas y maneras de pensar.
Obviamente, esta región requiere su espacio, necesita su estatus y principalmente el respeto que le debe el gobierno, que muchas veces la trata como si fuera una simple colonia. Por eso justamente es que ha anidado aquí un espíritu rebelde e irreverente. Para empezar, lo que necesita este departamento son propuestas, ideas que no se escucharon durante la campaña y que necesariamente deben surgir de una nueva administración que necesita más que nunca de la locomotora económica de Bolivia.
Confiamos que en nuevo gobierno será mucho más inteligente y pragmático que los anteriores; que su idea es aprovechar el inmenso potencial que tiene Santa Cruz en el campo económico y la diversidad social y política que alberga esta región y actuará en consecuencia para sumar y no para sumir, como pretendió hacerlo Evo Morales, cuyo afán era nada más que acumular poder, sin medir las consecuencias.



