Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 22 de octubre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
"La gente votó en libertad y el resultado fue claro y contundente, lo que otorga una gran legitimidad al gobierno entrante, a las instituciones bolivianas y al proceso electoral", dijo el jefe de la misión, Manuel González, al anunciar la publicación del informe preliminar de la Organización de Estados Americanos.
Con más del 90% de las actas de las mesas de votación contabilizadas, Arce. un exministro de Morales, tiene el 54,51% de los votos, escoltado por el expresidente centrista Carlos Mesa, con 29,21%, según el escrutinio. En tercer lugar queda el derechista Luis Fernando Camacho, con 14,19%.
La OEA denunció una "manipulación de votos" en los comicios del 20 de octubre de 2019, en los que Morales ganó en primera vuelta su cuarto mandato consecutivo. La conclusión de ese informe derivó en la anulación de la votación y movilizaciones masivas y la renuncia del político izquierdista.
Autoridad electoral independiente
"Gracias al informe de auditoría realizado tras las elecciones del año pasado, hoy el país tiene una autoridad electoral independiente y tuvo una contienda más equitativa y transparente", dijo González.
Los comicios fueron conducidos por un Tribunal Supremo Electoral (TSE) depurado tras la caída de Morales y el conteo oficial, aunque lento, ha ido confirmando las proyecciones de dos encuestadoras privadas la noche de los comicios.
"La autonomía e independencia del órgano electoral fue clara y marcó una gran diferencia en comparación con la cooptación que sufrió el tribunal anterior", agregó González.
La votación también fue supervisada por misiones de la Unión Europea, el Centro Carter y la no gubernamental Unión Interamericana de Organismos Electorales, sin que ninguna haya hecho cuestionamientos, a diferencia de lo sucedido en los comicios de 2019.
Los mismos rivales de Arce también reconocieron su victoria, comenzando por la presidenta interina Jeanine Áñez, férrea detractora del MAS, y Mesa.



