Medio: El Diario
Fecha de la publicación: miércoles 21 de octubre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
El reconocimiento de un hecho vale como una confesión. De inmediato el presidente y candidato Evo Morales anunció llevar a cabo una segunda vuelta y aseguró, casi enseguida, convocar a una nueva elección, destituyendo a todo el Órgano Electoral. Viendo que el pueblo permanecía en las calles y comprobado su desprestigio, sin más renunció al gobierno junto a su plana mayor del Ejecutivo y Legislativo y se alejó del país. Estos hechos descartan de raíz cualquier versión de “golpe de Estado” coreada por sus afines del Parto de Sao Paulo y de Puebla.
La deficiente administración del Gobierno Transitorio, sobre todo de varios de los ministros con las excepciones de toda regla, junto al manejo poco feliz de la pandemia del Covid 19 por su inesperada aparición, complicaron más y peor la gestión transitoria, creando un ambiente de censura que perjudicó la postulación centrista de Carlos Mesa por sus efectos genéricos. La crisis sanitaria ocasionada por esa infección hubiese impactado menos negativamente al país si los hospitales hubiesen estado mejor equipados y con adecuado personal médico. El Gobierno Morales-García Linera descuidó estos temas y convirtió a este sector en una de sus víctimas. Es parte del tema electoral el lanzamiento de la candidatura de la propia presidenta Jeanine Áñez. Su retiro no fue suficiente para revertir la situación.
En segundo lugar, de no haber aparecido en la arena política el señor Luis Fernando Camacho y Creemos como nuevos y sorpresivos competidores electorales, la derrota del señor Arce habría sido segura. Camacho y sus seguidores prosiguieron adelante pese a los llamados a bajarse de la candidatura, pero persistió imbuido de sentimientos regionales peligrosos en la coyuntura, tal como fueron en efecto, coadyuvando un desenlace que retrotrae a la población a estilos y métodos de Gobierno conocidos, pero de difícil modificación por la anunciada hegemonía caudillista de Evo Morales. ¿Arce será capaz de neutralizar dicha presencia y ejercer a plenitud el mandato recibido?



