Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: martes 13 de octubre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
No hay peor situación para la población que vivir en la incertidumbre, no saber qué es lo que va a pasar con el destino del país. Luego de la renuncia de Evo Morales, el panorama económico y político para Bolivia es difuso.
Por lo menos en los últimos cinco años de la gestión de Morales la economía se vio diezmada, José Gabriel Espinoza, economista de profesión, analiza la situación nacional y manifiesta en su columna publicada el 8 de marzo en el periódico Los Tiempos, que el principal motivo del déficit de la economía boliviana deriva de los 14 años de mal manejo del Movimiento Al Socialismo (MAS IPSP) que dejó un déficit fiscal de al menos 14 mil millones de dólares, a esto se suma el déficit encontrado en las empresas públicas, la falta de empleo, la poca o casi nula dinamización de las cadenas productivas.
Ante este panorama poco alentador de la economía nacional, el escenario político también se muestra complejo y poco motivador para los bolivianos, el gobierno transitorio ha quemado todas sus cartas, dejando en la población un sabor a poco. La división tozuda de la oposición solo genera mayor desesperanza y dudas, a tal extremo que el ciudadano que luchó en los movimientos de octubre y noviembre de 2019 y terminó sacando a Evo Morales del gobierno, ahora se cuestiona si la medicina es peor que la enfermedad.
La oposición lo único que tiene en común es el sentimiento anti masista, anti evista que le dio poder en algún momento, pero no se construye una alternativa para el ciudadano simplemente a través de una postura, sino con propuestas y demostrando desprendimiento y actitud al cambio. Los partidos políticos solo luchan por sus intereses particulares, dejando entre ver que podría volverse a las viejas prácticas de la política.
A esto se suma la pandemia del Covid 19 que ha jugado un papel determinante no solo en la economía y en la salud física, sino en el ánimo de las personas. Según el Ministerio de Salud, Bolivia hasta la fecha registró 138,574 casos confirmados, de los cuales 101,103 se recuperaron y 8,308 fallecieron, lo preocupante es que en varios departamentos los casos positivos están en aumento y las Elecciones Generales están a tan solo 6 días.
Otra de las preocupaciones es la poca credibilidad en el Órgano Electoral que llevará a cabo las elecciones de octubre, pese a los esfuerzos por demostrar transparencia y un padrón electoral saneado, la gente no confía en el árbitro. Todavía mantiene presente en su memoria la manipulación de los votos ejercida por esta institución en el famoso “fraude electoral” de las elecciones realizadas el 2019. Es más, las actuales autoridades electorales fueron elegidas en la Asamblea Legislativa Plurinacional y las Asambleas Legislativas Departamentales, espacios copados por legisladores del MAS IPSP.
Las últimas encuestas publicadas el 11 de octubre de 2020, por Ciesmori, empresa autorizada por el Órgano Electoral, el MAS IPSP encabeza la intención del voto con el 30,6 %, Comunidad Ciudadana se encuentra con el 24,7 % seguido por Creemos con el 10,7 % Este reciente estudio indica que ningún partido podría alcanzar la victoria en la primera vuelta porque de acuerdo a los resultados la diferencia entre el primero y el segundo es de ocho puntos. Hay un dato muy relevante sobre el voto de indecisos o personas que no responden o votarían en blanco alcanza aproximadamente el 20%, por la cercanía de los porcentajes éstos ciudadanos acabarán definiendo quien será el presidente de Bolivia.
Pese a las expectativas sobre los resultados de las elecciones generales, lo que queda por cuestionarse es sobre la legitimidad y el nivel de gobernabilidad para el futuro Presidente de Bolivia. Con estos datos sobre la intención del voto si gana o pierde la oposición tendrá que aliarse para obtener mayoría en el parlamento, el MAS IPSP mantiene un apoyo importante de sus bases que se encuentran concentradas fundamentalmente en las áreas rurales de Bolivia y que le garantizan una participación significativa en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
No obstante a los escenarios adversos y complejos expresados con anterioridad, la ciudadanía entiende que la única salida encaminada a la estabilidad y orientada a dar certidumbre a la población para enfrentar la difícil situación que se avecina, son las elecciones del próximo 18 de octubre; por tanto, será un momento decisivo para la democracia y las esperanzas de los bolivianos, quienes, de alguna manera, están conscientes de que gane quien gane, tendrá la dura tarea de reactivar un país que se ha caído a pedazos, en medio de una sociedad insatisfecha que no estará dispuesta a perdonar los errores y las consecuencias de las decisiones de los próximos gobernantes.



