Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 24 de mayo de 2018
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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-“¿Será candidato?”.
Mesa
respondió lo de siempre, que “no”, que había tomado la decisión por una
cuestión personal –acaba de ser abuelo, a los 64 años– y dos motivos
conceptuales: Bolivia necesita renovación política, encontrar líderes de
35 a 40 años que demuestren que son el presente y el futuro, y, la
segunda, una especie de revolución de valores, cambiar lo que él
considera una degradación ética en la que se enloda y se apunta a las
personas y ya se las presume culpables. En ese preciso instante, todo
cambió.
“Ahora bien -dijo un Mesa dueño de la situación-, hay un
elemento que está muy claro: el Gobierno parece estar invitándome a que
sea candidato. Le gusta que sea candidato, aparentemente. He dicho ene
veces que no voy a ser candidato y me lanza invitaciones, una, dos,
tres, cuatro invitaciones y me imagino que en las próximas semanas lo va
a seguir haciendo”.
- “¿Y aceptará la invitación?”, repreguntó Antelo.
- “Quién sabe”, respondió Mesa, dejando una puerta entreabierta.
A
partir de ese momento, el expresidente, el hombre que tiene en sus
espaldas 25 años de trabajo periodístico, el historiador, el que fue
vicepresidente, presidente y que es vocero de la demanda marítima
boliviana, ya no fue categórico. Reiteró su deseo de ver crecer a su
nieto, su propuesta de relevo generacional, la necesidad de un cambio de
valores, pero incluyó ‘peros’.
“Pero te encuentras con un camino de judicialización de la política”, fue uno de ellos. “Me parece inaceptable que el Gobierno te lleve a ese camino y crea que te va a asustar con eso. Por eso va mi respuesta, que no tiene que ver con la posibilidad de decir, de pronto soy candidato porque quién sabe si el Gobierno. El Gobierno te invita a que hagas política para responder a un acto político”, fue otro de ellos.
En contexto
Pero,
al menos en teoría, Mesa no fue al programa de PAT a decir “quién sabe”
si será candidato, sino a exponer su verdad sobre el capítulo Castillo
de Arena de la investigación Lava Jato. Por la tarde, a través de su
Twitter, había aceptado la invitación del senador opositor Arturo
Murillo para declarar el martes ante la comisión paralela -no la
oficial, que lo investiga- y durante la entrevista trató de dejar en
claro que si bien licitó el tramo Roboré-El Carmen de la carretera Santa
Cruz-Puerto Suárez, los sobornos pagados por la empresa Camargo Correa
que se anotan en Castillo de Arena no fueron para él, porque durante su
Gobierno no se ejecutó la obra, por la precaria situación económica del
país,
que le imposibilitó financiar el 20% de contraparte que exigía el crédito del BNDS de Brasil.
Sobre
los pagos a C.M. que figuran en el documento de la Policía Federal
Brasileña, apuntó que en el mismo legajo se nombra a otro C.M., a
Claudio
Mendes, un sociólogo brasileño investigado por presuntos actos de
corrupción. Sin embargo, según Folha de Sao Paulo, los $us 5 millones
por los que se investiga al sociólogo son por favorecer con contratos de
energía y trenes a una empresa suiza entre 1998 y 2003.
Mesa aseguró
que en su Gobierno no había ningún ministro con las iniciales C.
Morales, que figuran en otro pago vinculado a las iniciales C.M. y si
bien puso sus manos al fuego por su gabinete, no lo hizo con las
“instituciones autárquicas” que formaron parte de su administración.
Mesa
insistió en que la investigación se debe enfocar entre el 19 de
septiembre de 2005 y el 20 de agosto de 2008, es decir, entre los
gobiernos de Eduardo Rodríguez Veltzé y Evo Morales, ya que esas son las
fechas que figuran en el expediente brasileño. Esto ya fue respondido
por la diputada Rivero, que aseguró que no hay una cronología en el
documento y que en los pagos a C.M. o C. Morales, se notan cuotas que
parecen provenir desde antes de ese periodo.
Durante la
entrevista, Mesa defendió sus viajes, dijo que sospechar de sus estadías
en Perú sería como sospechar de los viajes de Evo Morales a China por
los contratos con la CAMC. No solo se defendió de las acusaciones y
atacó al Gobierno actual, sino que también defendió el suyo: lo definió
como una gestión de hombres honestos, apegados a los derechos humanos,
que sacaron al país del déficit comercial y que posibilitaron el
referendo que permitió recuperar el gas de los bolivianos. Eso, es casi
un programa de Gobierno.



