Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 07 de octubre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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¿Se debe tener miedo ante tales amenazas? ¿Hay que ignorarlas? ¿Hay que pasarlas por alto? Primero, quien amenaza de esa forma, lo hace porque se siente débil en el campo democrático; intuye que el voto no le puede resultar favorable. En las movilizaciones de meses atrás, en los bloqueos, que incluso no dejaron pasar oxígeno para los enfermos con Covid, no se podía hablar de movimientos multitudinarios, sino de minorías violentas, en Yapacaní, Senkata, K’ara K’ara o en casi el conjunto del Chapare. Pero, la mayoría de la población no hizo bloqueos, no acató paros; no lo hicieron los choferes, los gremiales, los taxistas, los empleados públicos, los comerciantes minoristas.
La mayoría de la población no acató los llamados a la violencia, millones de millones de bolivianos demostraron que desean la paz y la tranquilidad; expresaron con sus actos que desean trabajar, indicaron que quieren normalidad y no violencia. Los más de los bolivianos dejaron sentir que están cansados de violencia e intimidación. Esa actitud de la mayoría del país nos da tranquilidad, pues los violentos son una minoría.
Sin embargo, no hay que dejar de lado las amenazas, pues quienes las profieren son de un partido que tiene a sus cúpulas dirigenciales ligadas al narcotráfico, eso es lo que ocurre en el Chapare. La siembra de coca no es nada provisto de santidad, sino que es un eslabón del circuito coca-cocaína, pero las conexiones del narcotráfico no se anclaron solamente en el Chapare o en el trópico cochabambino, sino que se extendieron a muchos lugares del país, entre ellos a ciertas partes de El Alto de La Paz y algunas fronteras de Bolivia.
Son los negocios ilegales los que no quieren que el MAS pierda poder, pues este les dejó abierto el camino para su negocio; entonces, ellos van a conspirar contra la democracia. Por otro lado, hay centenas de dirigentes que fueron premiados por la lógica prebendal del MAS durante 14 años; esos tampoco se quedarán de brazos cruzados, sino que recurrirán a la violencia para hablar de fraude, para no reconocer los resultados de las próximas elecciones.
De otra parte, el Grupo de Puebla, entre ellos el kirchnerismo, sigue haciendo su tarea para debilitar nuestra democracia. Su táctica es la de hablar de fraude para facilitar el camino conspirativo del MAS. La burguesía agropecuaria de oriente, que fue la privilegiada por el MAS durante 14 años de gobierno de Morales, no es un grupo provisto de santidad, sino que desea que ese partido retorne al poder; eso no debe quedar fuera del análisis.
Pero si los ciudadanos, si los jóvenes, las mujeres y las familias tuvieron la valentía de sacar a Morales del poder durante sus movilizaciones pacíficas de octubre y noviembre de 2019, ahora, otra vez, tienen la palabra para defender el voto, para cuidar la democracia, para evitar que los violentos consumen su propósito.
Su primera tarea es perder el miedo e ir a votar de acuerdo con su conciencia; su labor consiste, de nueva cuenta, en defender la democracia, cuidar el valor de su voto. La calle no es propiedad de los violentos, también lo es de quienes defienden la democracia, pero a diferencia respecto de aquellos, los jóvenes, mujeres y familias defienden sus convicciones, cuidan la democracia, con movilizaciones pacíficas; eso nos lo enseñaron en 2019.
Los bolivianos que tratamos de construir un camino democrático debemos perder el miedo, no dejarnos amedrentar por los violentos. Requerimos cuidar nuestro voto, haciéndolo con los códigos políticos que colocan a la paz como un valor fundamental que se debe preservar.



