Medio: Opinión
Fecha de la publicación: martes 06 de octubre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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La elección parece fácil y obvia. Todos los bolivianos que queremos a nuestra patria elegiremos al candidato que propone una Bolivia libre y transparente. Todos los que quieren a Evo y quieren enriquecerse ilícitamente votaran por el MAS. La primera Bolivia todavía no la tenemos, pero la podemos tener con esfuerzo y participación de todos, empezando por este 18 de octubre. Para hacer realidad nuestros anhelos, los candidatos que no están en franca batalla electoral con el MAS (Creemos, Libre 21 y otros) deberían dejar la contienda y sumar esfuerzos para ganarle al MAS en primera vuelta. Este resultado maximizaría las posibilidades de que ese partido tenga una mínima representación parlamentaria y que no tenga el poder político para obstruir los procesos judiciales de todos los delincuentes que tienen o tendrían cuentas pendientes.
Si estos candidatos no dejan la contienda electoral ahora, nos dejan dos escenarios tenebrosos. (1) Que el MAS gane en la primera vuelta y volvamos a hace un año atrás y los 14 años pasados, o que el MAS pierda en segunda vuelta, pero con una gobernabilidad fracturada por intereses personales, partidarios y regionalistas. (2) Que el MAS pierda en segunda vuelta, pero el poder político que les daríamos en el Congreso a través de las urnas estancaría a Bolivia en todo aspecto (económico, institucional, jurídico).
Más allá de los modelos económicos, que ninguno es perfecto, el progreso de la nación depende, en gran parte, de la gente que gobierna. Si nuestros gobernantes no respetan las leyes, si favorecen a sus partidarios y amigotes, si sus acciones no son transparentes, y si profundizan y extienden la corrupción, viviremos en continua inestabilidad social y la economía se asemejará cada vez más a la de Venezuela.
Todos tenemos la esperanza en que los próximos gobernantes demócratas hayan reflexionado sobre nuestra delicada situación como sociedad, hayan aprendido que todos los bolivianos somos iguales y debemos ser incluidos en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo el gobierno, que tengan la intención de que todos debemos participar y beneficiarnos del crecimiento económico y progreso social del país, y que administren los recursos del país de manera transparente. La posición del candidato del CC, de que no hablará con nadie ni antes ni después de las elecciones, y la soberbia miope del candidato de Creemos, no nos reconfortan. ¿Cuándo podremos dar un giro de pensamiento, de actitud, y de acción, que marque nuestra historia republicana? ¿Habremos aprendido de estos 14 años?
El problema en Bolivia, como en la gran mayoría de los países del mundo, no es si el gobierno adopta un enfoque de izquierda o derecha, al comunismo o al capitalismo, si es socialista o “neoliberal”. Recordemos a Margaret Thatcher: "el socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero... de los demás". Ahí tenemos Venezuela que, además de que no aprendieron de Rusia o de China que tienen economías más capitalistas que nunca, la demagogia y el populismo, y el abuso de poder y despilfarro de Chávez y Maduro, manejados políticamente por Cuba que no sabe donde caer muerta, han sido determinantes para destrozar a ese país (como Cuba y peor).
El desafío es fortalecer las instituciones del Estado y aplicar a la letra las leyes que nos rigen como país. Para eso se necesita de gente proba, bien intencionada, que tenga como principal propósito servir al país y no servirse de éste. Esto cimentará una estabilidad social y política que dará paso a combatir la pandemia de una manera más eficaz, y a tomar medidas económicas y sociales inclusivas, solidarias, eficientes y transparentes. Para el largo plazo, se necesita una educación que inculque valores como el respeto a la ley, el esfuerzo individual y colectivo, la comunicación y transparencia, entre otros, y que equipe a nuestra juventud de los últimos conocimientos y tecnologías, es lo que mejor podemos hacer por Bolivia. No envenenemos a nuestra juventud de ideologías. Con una educación, ellos sabrán y decidirán lo que es mejor.
Este 18 tenemos la oportunidad de hacer historia – o recuperamos nuestra República de Bolivia, o Evo y el MAS terminan por destruir nuestra sociedad.



