Medio: El Día
Fecha de la publicación: viernes 25 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El experto en cuestión no tenía argumentos, salvo los que brotaban de la envidia por la pujanza y el progreso de esta región, logrado a pesar de los frenos que siempre le ha puesto el centralismo. Solía decir que si Bolivia giraba hacia la autonomía, existía el peligro de que Santa Cruz pueda crecer demasiado y dejar muy atrás al resto de los departamentos. El comentario lo repitió en una reunión privada un diplomático norteamericano y alguien le sugirió que los estadounidenses deberían frenar entonces, a California, a Texas o a Florida. “Tú deberías explicar eso de la autonomía”, fue la respuesta del extranjero.
El centralismo siempre ha entendido mal las intenciones de Santa Cruz y lo más probable es que no quieran hacerlo, por mala fe y porque lo ven como un acecho hacia el poder y el modelo que heredaron de los españoles y que mantiene a más de medio país en similares o en peores condiciones que la colonia. Algunas regiones del occidente se sumaron tarde a la autonomía. Lo hicieron cuando los invadió el miedo a Evo Morales, quien paradójicamente fue el único de ellos en entender, pero obviamente para combatirla, destrozarla, usarla en bien de sus apetitos políticos y terminar bastardeándola.
En la actual coyuntura también existe un país que está fingiendo que no entiende a Santa Cruz y poco falta para que lo tilden de separatista, como ha sucedido muchas veces, no sólo durante el régimen del cocalero. Creen que los cruceños no están viendo el peligro que está frente a nuestras narices, pero olvidan que desde los llanos nunca perdimos de vista ese riesgo, siempre luchamos contra él y fuimos los más aguerridos en la lucha que hizo huir al dictador.
A raíz del movimiento autonómico Santa Cruz fue el departamento más sacrificado y también el más castigado por la vendetta de los centralistas, que llegaron a prohibirle a sus líderes levantar cabeza, proscribir la actividad política en esta región, cuya única función debería ser la de trabajar para aportar al estado nacional. No podemos condenar al MAS por haberse comportado así, pues todos los gobiernos han tenido la misma actitud.
Hoy se cuestiona el hecho de que Santa Cruz tenga su propio liderazgo, que esté enfrentando la reconquista de la democracia con más convicción y vehemencia que el resto y que busque una salida más consistente que los demás. El centralismo tendrá que ser muy convincente y más genuino si quiere que los cruceños se sumen al carro de las consignas. Necesita que la partidrocracia tradicional y la vieja política hagan un compromiso para cambiar hacia un modelo de estado que respete la visión de las regiones.
El centralismo tendrá que ser muy convincente y más genuino si quiere que los cruceños se sumen al carro de las consignas. Necesita que la partidrocracia tradicional y la vieja política hagan un compromiso para cambiar hacia un modelo de estado que respete la visión de las regiones.



