Medio: La Razón
Fecha de la publicación: viernes 25 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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POR VERÓNICA ROCHA
Esta serie de apuntes sobre las campañas electorales digitales iniciaba bajo el supuesto de que un proceso electoral realizado en medio de una pandemia iba a imprimir un cambio sustantivo en las formas de hacer campaña y propaganda por parte de los partidos políticos y la ciudadanía. Este escenario cambió inesperadamente cuando a días del inicio del periodo de campaña electoral se determinó, desde el Gobierno, una flexibilización de la extensa cuarentena que atravesó el país desde marzo.
Tras tres cambios de la fecha de votación producto, precisamente, de que el escenario de la pandemia empeoraba esta flexibilización de la cuarentena —sobre todo durante el periodo de campaña y propaganda— resultó una novedad inesperada. Con todo, aún se podía mantener en pie la hipótesis de una sobredigitalización de las campañas puesto que aún son obligatorias las medidas de bioseguridad en toda actividad.
Históricamente, la penetración de Facebook ha sido tan alta en el país que se la conoce como la red sociodigital más usada en Bolivia desde que se tiene registro de su uso. Así, esta red se ha constituido en una plataforma para campañas electorales de manera más clara durante los procesos democráticos de 2014, 2015 y 2016 en el país. No obstante, en 2018 Facebook atravesó por un complejo escándalo que develaba la influencia de las tecnologías de información y comunicación en el desempeño de las democracias y en los resultados electorales. Este punto de inflexión obligó a esta empresa a buscar la forma de implementar mecanismos que permitieran transparentar los recursos que se invierten en esta plataforma para promover contenidos políticos. Así nació la herramienta denominada Transparencia, mediante la cual se hacen públicos para consulta los datos de administración de anuncios pagados en páginas de contenido político. Aunque esta funcionalidad existe desde 2018, Facebook comunicó su disponibilidad para el país a poco de arrancar este periodo de campaña electoral 2020.
A casi una semana de iniciado el periodo de propaganda se pueden evidenciar algunos apuntes que son importantes al momento de generar hipótesis en torno a lo que es el desarrollo de las campañas electorales digitales, al menos en Facebook, por ahora. Un barrido a las páginas verificadas de las siete candidaturas presidenciales en carrera, muestra que tres de ellas comparten su administración desde otros países: la página de Luis Arce cuenta con siete administradores de Argentina, la de Jorge Quiroga tiene tres administradores en Estados Unidos y la de Carlos Mesa tiene un administrador en México. Además de ello, esta herramienta permite ver la cantidad de mensajes pagados que han circulado en esta red desde el inicio del periodo de propaganda, destaca la cantidad de mensajes “posteados” por Quiroga (67), seguido por Mesa (12), Chi Hyun Chung (3), Camacho (2) y, hasta la fecha, no se ha pagado por la difusión de ningún mensaje desde la página de Arce. Ojo, existen algunos casos de mensajes pagados previos al inicio del periodo de propaganda. Desde las páginas verificadas de los partidos políticos no se emiten estos contenidos, se los difunde preferentemente desde las cuentas de los presidenciables.
Preguntas. ¿Los candidatos están empezando tarde, no cuentan con presupuesto o no las están contemplando en su estrategia? Lo cierto es que lo que sí se ha visto bastante son los clásicos mecanismos de campaña “de tierra”, es decir: caravanas, concentraciones, proclamaciones y caminatas. Actividades cuyo éxito depende de una gran cantidad de adherentes, todo un riesgo en pandemia. Así, hasta ahora, la paradoja de las campañas en medio de una pandemia.
Verónica Rocha es comunicadora. Twitter: @verokamchatka
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Campañas electorales digitales I
LA PAZ / 11 de septiembre de 2020 / 04:09
POR VERÓNICA ROCHA
Apenas seis años han transcurrido desde que las campañas electorales digitales comenzaron a prefigurarse como tales en nuestro país. La investigación Comicios Mediáticos, realizada tras las elecciones generales de 2009 y 2014 pudo evidenciar que si bien en 2009 hubo algunos esfuerzos por utilizar espacios digitales para las campañas de entonces, fue un hecho marginal. Así, se puede considerar que el año 2014 fue en el que las plataformas digitales fueron consideradas como verdaderos espacios de realización de campaña electoral por parte de las organizaciones políticas, esto acompañado de la legitimación de los mismos por parte de medios de comunicación y ciudadanía. Salvo puntuales excepciones, de manera general la clase política había llegado tarde al ciberespacio, años antes las y los cibernautas ya transitaban los escenarios digitales intentando conocer y documentar sus características, usos y beneficios. Luego de un buen tiempo de escepticismo se les unieron las y los periodistas.
Con todo, aún en 2014 (e incluso en 2015) se mantenía —con algunas reservas— la mirada tecno-optimista sobre el ingreso de estas nuevas plataformas de comunicación a las arenas de la política institucionalizada. Desde entonces la forma de entenderlas cambió aceleradamente, sobre todo durante el desarrollo de campañas electorales entre 2016 y 2018, en las que tanto en Bolivia como en el mundo la mirada en torno al uso de redes sociodigitales en campañas electorales terminó constituyéndolas en una posible amenaza a los procesos democráticos.
Elecciones anuladas el pasado año y pandemia de por medio durante todo este año, se ha tendido mucho a calificar prematuramente a esta campaña 2020 como el año en que presenciaremos la campaña electoral digital por excelencia. Sea por el camino avanzado en breve tiempo, por el aumento lógico (aunque aún lento) de los niveles de conectividad en el país o porque la pandemia nos ha llevado a “digitalizar” abruptamente muchos aspectos de nuestras vidas y tendremos elecciones en medio de ella.
Es difícil pensar qué estaría ocurriendo en este momento si aún se mantuvieran las estrictas medidas de confinamiento establecidas hasta hace pocos días producto de una larga cuarentena, pues lo primero que se pensaba hasta el pasado mes cuando se trataba de ensayar las características de esta campaña electoral era en su digitalismo. La sorpresiva flexibilización de una mermada cuarentena aún dejaba sobre la mesa la duda en torno a cómo las campañas iban a ser encaradas; no obstante, la población ha atestiguado desde el pasado domingo que pese a los riesgos que todavía implica la aglomeración de personas, nuestra política pareciera aún no estar preparada para abandonar del todo las calles.
Si bien las campañas electorales digitales ya habían arrancado mucho antes del 6 de septiembre en las redes sociodigitales ante la mirada de todos, lo cierto es que será seguramente durante lo que resta de estos 45 días de campaña y 30 de propaganda, los que nos servirán para comprobar cuán cierta es la hipótesis de que estamos ad portas de vivir la campaña electoral más digitalizada de nuestra historia democrática. Mientras tanto, lo crudamente cierto es que la mirada con la que se la espera desde la ciudadanía puede estar siendo más bien tecno-pesimista. Habrá que ver pues si, al final del proceso electoral, esta campaña habrá posicionado más conceptos como posverdad, desinformación, noticias falsas y manipulación; u otros como interacción, participación, propuestas y voto informado.
Verónica Rocha Fuentes es comunicadora. Twitter: @verokamchatka



