Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 24 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
“En este tiempo de campaña electoral, es una oportunidad para que los candidatos no se dediquen a desprestigiarse ni insultarse unos a otros ni caigan en el inmediatismo político de vieja calaña que no piensa al bien común a largo plazo, sino en producir frutos a corto plazo, como respuesta a intereses electorales”, dijo el prelado en la catedral de la capital cruceña.
Gualberti presidió la celebración litúrgica por Santa Cruz, un tedeum ecuménico, junto a líderes de la Iglesia Copta Ortodoxa de Bolivia y de la Iglesia Anglicana Episcopal de Bolivia, además contó con la participación de la presidenta Jeanine Añez, ministros de Estado, el gobernador Rubén Costas y la alcaldesa Angélica Sosa.
El prelado católico dijo a las autoridades políticas que los futuros servidores del país deben presentar proyectos nuevos y creativos. “El servicio que el país les pide, es que presenten proyectos, innovadores y creativos, más humanos y sociales, concretos y evaluables”.
Gualberti también les dijo que es “urgente un cambio real en nuestra sociedad, donde el hombre esté por encima de los intereses del mercado. ¡No deseo genérico y abstracto!, sino un cambio concreto de vida que implica nuestras actitudes, acciones y disponibilidad a trabajar por la vida de todos y el bien común a la luz de los valores humanos y cristianos; cambio que involucra a toda la sociedad, pero, que comienza con cada uno de nosotros sin esperar de los demás”.
El obispo cruceño también evocó que el país pasa de un problema a otro desde el año anterior. Recordó que primero fue el paro cívico de “las pititas” en octubre y noviembre del año anterior. “En esa ocasión, resaltó el sentido de pertenencia a esta tierra, la vocación a la paz, la solidaridad y el espíritu de sacrificio, en especial de los pobres, y la capacidad de entrega de los jóvenes”.
En segundo lugar, continuó, “la pandemia del COVID-19, una tragedia mundial, que nos ha sumido a todos a largos meses de sufrimientos y privaciones que todavía siguen y no sabemos hasta cuándo. En particular, a las víctimas del virus y sus familiares, va nuestra solidaridad y oraciones”.
Por este motivo, dijo Gualberti, “en esta fiesta del 24 de septiembre no nos inundan sentimientos de alegría plena como en anteriores años, aunque, gracias a Dios, sigue viva la esperanza, por la respuesta responsable y coordinada de las autoridades civiles, sanitarias y encargadas del orden, por el respeto de las normas de la mayoría de la población y porque, desde unos días a esta parte, se confirma el decrecimiento paulatino de la pandemia”.



