Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: jueves 24 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Sorprende sin embargo, la tozudez de algunos aspirantes que se empeñan en atacarse entre sí, en el afán de encumbrarse como la opción que atraiga a esos votantes que son abiertamente antimasistas, una pretensión autodestructiva porque evidentemente la gente rechaza ese canibalismo político y los argumentos tan torpes con los que suelen hacerlo. Luis Fernando Camacho está empecinado en esa lógica y resulta lamentable un discurso tan agresivo contra la clase política, demasiado parecido al que usó Evo Morales durante sus campañas electorales y funcional a la intención de desmerecer las instituciones republicanas y los méritos de quienes consiguieron el retorno de la democracia y las reformas estructurales que explican la bonanza económica, que luego se disfrutó mediante la renta petrolera y la exportación de hidrocarburos al Brasil y la Argentina. El problema en Bolivia es otro, tiene que ver con años de populismo y demagogia, la receta del Socialismo del Siglo XXI que condenó a los venezolanos a la pobreza y la mendicidad y que explica los escándalos de corrupción que salpicaron a una generación de líderes de izquierda, como Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner, Evo Morales, Tabaré Vásquez o Daniel Ortega y que origina la confrontación política e inestabilidad en la que se encuentra toda la región. La transición del populismo a la institucionalidad democrática no es sencilla y lo que se debería plantear es precisamente bajo qué condiciones y políticas, los candidatos plantean que se pueda dar ese proceso, por eso es imperioso que en lugar de las ofensas, comencemos a escuchar propuestas y a conocer cuáles son las motivaciones concretas. En el mundo el debate es entre el marxismo cultural y la democracia liberal, entre Estados Unidos y China, libre comercio y proteccionismo, entre otros aspectos que dividen las opiniones y aclaran las diferencias, por eso es importante salir de las banalidades y comenzar a conocer los programas de gobierno y los perfiles de los aspirantes, toda vez que el electorado se inclinará por la opción que asegure fidelidad entre la teoría y la práctica. Comete un grave error el que considere que con las viejas mañas y los mismos argumentos, se convencerá al Pueblo de que los resultados pueden ser diferentes, existe repudio al cinismo y la corrupción e hipersensibilidad ante la prepotencia y el abuso de poder, en consecuencia se demanda una transformación cualitativa del gobierno, toda vez que no solo se trata de la conformación del poder público. La mejor estrategia sería mostrar un comportamiento decoroso, a la altura de las responsabilidades de Estado, mucha gente está cansada de la improvisación, las poses y la soberbia, de aquellas declaraciones que subestiman la inteligencia de la opinión pública y pretenden que los méritos sigan siendo desdeñados, mientras el fanatismo y los arrebatos pretenden el estatus de virtudes, cuando son peligrosas manifestaciones de irracionalidad e intolerancia, que solo se combaten con democracia y líderes que practiquen sinceramente sus principios y valores.



