Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: miércoles 23 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Sin embargo, en varios países con gobiernos populistas se habla de un supuesto golpe. “Yo no me he quedado de presidente”, dijo en respuesta el Comandante del Ejército. Argentina ha demostrado ahora y en el pasado, una notoria hostilidad contra Bolivia. Morales alienta desde allí las acciones de la convulsión, infringiendo normas de refugiado. La Cancillería envió muchas cartas, pero no logró rectificar. La falsedad persiste.
La señora Áñez, casi a tiempo de iniciar su mandato, dijo que “No me aprovecharé del cargo para ser candidata presidencial; sería deshonesto”. Sí, realmente no hubiera sido ético, aunque no estaba impedida. En ese primer momento, con sinceridad y sin supeditarse todavía a nadie, dijo la verdad. Pero ese “trono” está rodeado de halagos que trasfiguran. A fines de enero anunció su candidatura, y empezó a transitar otro camino. Olvidó que sólo tenía que administrar y no ser una rival más en la contienda electoral.
Aparte del sorojchi (el mal de la altura) su entorno estaba plagado de enemigos. Por lo menos en apariencia, sólo el Tribunal Supremo Electoral estaba de su lado. El Legislativo actúa con belicosidad rencorosa; el Chapare aún se mantiene impenetrable; la planta burocrática de la judicatura, también; tal como había dejado el caudillo. El Fiscal General de Estado hábilmente lanza sus cartas. En opinión de un periodista de la cadena televisiva CNN, Bolivia pasa por su peor momento, con “un Gobierno que parece estar secuestrado”.
Un par de meses más, y vino a sumarse la pandemia del coronavirus. Esa enfermedad de origen chino desnudó la miseria del país. Nos encontró desprovistos hasta de recursos elementales. Los hospitales no tardaron en colapsar; carecemos tanto de insumos y de equipamiento como de personal médico; varios de ellos y otros servidores públicos han rendido la vida. Y todavía se regatea la concesión del 10% al presupuesto de la salud. La situación se agravó en Bolivia con la participación de los azules como aliados de la pandemia.
Ante las primeras encuestas, sucumbió la candidatura de Jeanine. Pero también sorprendió que el partido de los cocaleros se mantenga en la punta. ¿De dónde proviene la irracionalidad del voto duro? Contra lo que se cree, los profesionales académicos de residencia urbana también votarían por el MAS. La masa, aunque no razona, sigue por naturaleza el rumbo que le señalan. Le han dicho que el virus es un invento de la derecha, y lo ha creído a pie juntillas. Compara situaciones: “Con Evo estuvimos mejor”.
A un mes, el cuadro de 2019 se repite. Circula la consigna de ejercer el voto útil contra el voto duro. La terca fragmentación de los partidos hace pensar que, en los hechos y por honoris causa, son parte también del voto duro. En el tiempo que queda, aunque se diera el milagro de la unidad, la reversión de esa mentalidad petrificada, sin tocar las raíces, será poco menos que imposible.



