Medio: El Día
Fecha de la publicación: miércoles 16 de septiembre de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
El periodista Fernando del Rincón cree que los bolivianos fuimos tibios, pues lo correcto hubiera sido desmantelar en el acto la maquinaria putrefacta que dejó el ex mandatario, mostrar todo lo que había debajo de la alfombra y proceder como hizo Eisenhower después de la Segunda Guerra Mundial, que filmó y documentó cada detalle de lo que encontraron en Europa tras la derrota de los nazis, porque no tardarían en aparecer los que pongan en duda semejante oprobio.
Las insolentes declaraciones del director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco son precisamente una muestra de ese falso escepticismo y de la gran ventaja que le dimos los bolivianos a los que tratan de mantener viva la impostura que tuvimos que soportar durante 14 años, con el auspicio de organizaciones como esa y muchas otras que siguen insistiendo en la figura de Evo Morales como el buen indígena, honesto y puro que fue víctima de un golpe de estado racista.
No podemos culparlos y simplemente protestar contra ellos, pues se trata de una pulseada política semejante a una guerra y no se puede exigir que las reglas sean limpias.
Ellos son muy eficientes en la construcción del relato y del lado de quienes defienden la democracia no ha habido más que ingenuidad, torpeza y falta condiciones para arremeter una batalla sólida en el plano judicial, institucional, mediático, político e internacional.
Es verdad que ya se han iniciado gestiones, pero ha sido a insistencia de la población, ante la presión de organizaciones civiles. Ha sido cuando la ciudadanía comienza a preguntarse si existe algún acuerdo para no tocar temas espinosos. El tiempo pasa y apenas hemos conocido la punta del iceberg, una pizca de todas las fechorías que se cometieron durante el “proceso de cambio”.
Todavía no conocemos muchos de los pormenores del manejo económico que hizo el MAS, el tratamiento que se le dio a los créditos externos, la situación de las empresas estatales y tantos otros temas que están detrás de los 300 mil millones de dólares que estuvieron en manos del régimen, cuyo destino es incierto.
En alto oficial que trabajó con la dictadura acaba de publicar un libro en el que hace electrizantes revelaciones sobre el complot del gobierno anterior con actos terroristas, asesinatos y toda clase de hechos delictivos. ¿Eso también quedará en agua de borrajas como ha pasado con otras denuncias? Nos está faltando capacidad para cumplir con un trabajo imprescindible si es que en verdad queremos que la dictadura no vuelva al país.
Del lado de quienes defienden la democracia no ha habido más que ingenuidad, torpeza y falta condiciones para arremeter una batalla sólida en el plano judicial, institucional, mediático, político e internacional.



