Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: martes 15 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Sin embargo lo que no deja de sorprender, es la actitud surrealista del candidato Luis Arce Catacora, quien pretende todavía poner condiciones a su asistencia a los debates, como si nada hubiera sucedido en el País y actúa con la misma prepotencia y soberbia, a la que nos tuvo acostumbrados durante casi catorce años de gobierno. No es sencillo hacer predicciones, inclusive la empresa Ciesmori quiso curarse en salud y nos intenta convencer de que se trata de una elección abierta, después de que pretendieron posicionar la idea de que el M.A.S podría ganar en primera vuelta, tal vez esas aclaraciones se deben a que esta semana se difundirá la información de Jubileo y sería difícil de explicar una diferencia abismal entre ambos estudios. Es curiosa también la actitud de los voceros de ese partido, quienes no se ruborizan cuando señalan que hubo un golpe de estado y afirman que existiría temor en sus simpatizantes, porque desde el gobierno estarían siendo intimidados y estigmatizados por sus preferencias, algo que quisiera creer la izquierda internacional, pero que al ser machacado en la política interna termina siendo ridículo. Todo esto hace pensar en lo fracturada que está la sociedad, puesto que lo discursivo admite realidades paralelas porque es indudable que un segmento social no comulga con los valores democráticos, por diferentes motivos para ellos los ámbitos de disputa programática y de reflexión electoral, son ajenos, incomprensibles y amenazantes. Desconocen el hecho de que el poder es transitorio, los cultores de esas ideas son los que realmente creyeron o quisieron creer, eso que Evo Morales dijera en mayo del 2012, cuando afirmó sin tapujos que no eran inquilinos del poder y por ese motivo el M.A.S gobernaría el País por lo menos otros 500 años, esa es la lógica de quienes desprecian el concepto de alternancia política, elecciones transparentes, soberanía popular o legalidad. Las grandes mayorías quieren elecciones imparciales, sienten preocupación por la salud y la economía, miran al Estado como proveedor de servicios públicos y consideran que las elecciones sirven para definir las posibilidades concretas del futuro, el Estado no es un Dios, ni existen políticos que deban ser idolatrados, al contrario, esperan humildad en los comportamientos, decoro en sus acciones, empatía con las necesidades sociales y por eso reclaman respeto y respuestas a sus peticiones. Aunque algunos siguen iguales, muchas cosas cambiaron en un año y la realidad pasada, a lo mejor termine existiendo solo para quienes quisieron que fuese sempiterna, el mundo gira a otro ritmo y es más amplio y hermoso, que aquella parcialidad que se concibe bajo el filtro de las imposiciones, la intolerancia y el racismo. Nuestro futuro se resiste a las simplificaciones, el voluntarismo y los absurdos, por eso las ánforas tienen tanto poder y a causa de ello quienes pretendan convencernos durante las siguientes semanas, deberían poner más empeño en sus esfuerzos, la presencia de la enfermedad y la muerte, no da cabida a lo baladí y las necesidades de la economía obligan a que las ofertas sean convincentes, porque no hay tiempo y tampoco hay paciencia ante las necedades y la soberbia.



