- UNITEL - Desde este jueves rige el silencio electoral: Bolivia se prepara para acudir a las urnas el domingo
- Urgente BO - El TSE informa que inhabilitó a tres candidatos de El Alto, pero precisa que pueden impugnar y descargar
- Urgente BO - ¿Se puede emitir el voto con el carnet de identidad caducado?
- El Deber - Bolivia inicia el periodo de reflexión previo a las elecciones regionales y municipales
- EJU TV - Auto de buen gobierno: Lo que no puedes hacer y las sanciones
- Correo del Sur - Iglesia católica pide no decepcionar a votantes
- Correo del Sur - Solo se puede votar con carnet de identidad
- Correo del Sur - El ‘Vice’ vuelve a arremeter contra Paz
- Correo del Sur - Rige silencio electoral con una serie de restricciones
- Correo del Sur - TED prevé votación tranquila, pero toma previsiones
- El Deber - Sala Constitucional en Pando definirá si la Fsutcp continúa en carrera electoral
- El Potosí - Grandes papeletas se usarán en las elecciones del próximo domingo
Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 13 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Como alguna vez me animé a escribir, milito en el bando de quienes dudan de la precisión de las encuestas en general, por la simple comparación de los datos que difunden y los resultados concretos de las elecciones desde 1985 cuando, si mal no recuerdo, comenzó a utilizarse esta técnica. Además, desde entonces hasta ahora, las reacciones a los resultados de las encuestas siempre han sido las mismas: alegría de quienes resultan favorecidos por la intención y profunda ira de los que no.
El problema es que muchos olvidan que se trata de una especie de fotografía de un momento y que su utilidad, cuando están bien hechas y responden a cánones técnicos y éticos estrictos, es que permiten detectar corrientes de opinión. Que lo olviden los dirigentes políticos y los militantes activos resulta natural, pero que caigan en la sutil trampa quienes las comentan públicamente ya es peligroso porque confunden a la ciudadanía.
La situación empeora en las redes sociales donde abundan la ignorancia y el fanatismo, y se están cerrando todos los resquicios para abrir un debate sensato sobre éste y otros temas que convertirían a las campañas electorales no sólo en un trabajo de proselitismo político sino de pedagogía cívica, concepción que ha sido olvidada y sustituida por el “todo vale” para hacerse del poder. En ese todo vale predominan la descalificación de quien piensa diferente, la calumnia, la difamación y la falta de escrúpulos para difundir mentiras sobre la idea de que “alguien” dijo.
Se argumentará que la política siempre ha sido así, pero creo que se ha agudizado en los últimos tiempos porque los actores políticos han abdicado de su tarea de ser agregadores de las demandas de la sociedad y proponer visiones de país, para convertirse en gestores de intereses generalmente corporativos. También por la irrupción de personajes que ven en el ejercicio del poder una forma de enriquecimiento rápido y en las propuestas programáticas un maquillaje para poder llegar al gobierno, y del masismo que, con una visión autoritaria y revanchista del ejercicio del poder y un grosero culto a la personalidad del líder, fue corroyendo todas las instituciones que desde 1982 intentamos construir democráticamente.
Pero, el todo vale ha calado profundo en los operadores políticos, como se puede observar en las estrategias electorales de algunas de las alianzas que participan en estas elecciones, cuyos diseñadores no tienen ningún límite al objetivo de descollar, como en varios sectores sociales que lo legitiman.
De ahí que una de las primeras tares que debemos enfrentar en la reconstrucción del Estado democrático es cambiar radicalmente esa lógica. Para ello, los candidatos y sus seguidores deberían imponerse ciertos límites de comportamiento que ayuden a que recuperemos la esencia del sistema democrático: considerar al otro como un adversario y no como un enemigo, y tener la conciencia de que para que haya gobernanza democrática es preciso pactar acuerdos en función de una mejor administración del Estado y no sólo en función de copar espacios de poder.
En ese orden, son intolerables las expresiones de regionalismo radical aparecidas en el altiplano paceño y en Santa Cruz. Es tan cuestionable pensar en crear una nación aymara como hacer del Oriente un estado asociado. Para peor, incentivar confrontaciones sobre prejuicios indemostrables, guiados por el fanatismo, el racismo y la pasión.
En fin, si queremos construir democracia es inexcusable recuperar la esencia política y pedagógica de las campañas electorales y dejar que la ciudadanía decida quiénes serán sus futuras autoridades sobre propuestas y liderazgos reconocidos, y no en base a amedrentamiento alguno.



