Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: domingo 06 de septiembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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A partir de hoy, los candidatos a la presidencia y vicepresidencia del país pueden hacer campaña. Si estuviéramos en condiciones normales, nos veríamos ante esa fase electoral marcada por globos y colores recorriendo las principales calles de las ciudades del país, con miles de simpatizantes desplegados para entregar las propuestas de gobierno.
Las cosas han cambiado. Bajo esta nueva “normalidad”, los candidatos —incluidos los que postulan a los escaños uninominales— usarán las redes sociales para presentarse. De este modo, las estrategias son distintas pues los hábitos del consumo de información han cambiado por efecto de la irrupción de las nuevas tecnologías.
El uso de las redes sociales, junto con las plataformas streaming, también implica riesgos sobre los que cada votante habilitado debe estar plenamente consciente. Las verdades a medias, las alucinaciones de algunos líderes y los ataques pueden desarrollarse con mucha intensidad de manera irrestricta.
Ante estos potenciales riesgos, plataformas como Facebook o Twitter han tomado precauciones para evitar la manipulación y la desinformación. Quizá esas acciones no sean suficientes, y es por eso que el votante debe asumir su responsabilidad en este proceso constante de construcción de democracias.
La campaña electoral, que desde luego debe tener una agenda de propuestas ecualizadas con la realidad —referidas a medioambiente, democracia, salud y desarrollo económico—, está frente a un escenario en el que deben prevalecer los valores de la unidad nacional, el sentido de recuperación de las instituciones y, sobre todo, la construcción de una sociedad en paz.
Y lo que resulta aún más complejo es el hecho de que la próxima generación de líderes políticos tiene ante sí el deber histórico de revalorizar la función pública, puesto que llegar al Gobierno es para muchos la oportunidad de recibir beneficios y robar.
Por eso, la campaña que comienza este domingo no debería ser asumida únicamente como el juego estratégico de gravitar en las redes sociales. Los líderes políticos están ante el desafío de presentar un programa en el que el servicio público es precisamente eso: un servicio.
La recuperación de las instituciones y la comprensión de que la sociedad boliviana está transitando, como nunca antes, hacia otra generación de líderes políticos es otro de los temas que la agenda de campaña no debería soslayar.
El país está cambiando, tanto así que los candidatos ya no serán capaces de ofrecer paz y tranquilidad con el chantaje de bloqueos y otras convulsiones destructivas. La campaña de esta nueva generación debería desterrar las prácticas de la presión destructiva.
‘Paz para decidir’, esa es la premisa que debe tener esta campaña electoral. El votante debe estar tranquilo y listo para asumir una decisión. El país está cambiando.



