Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 28 de agosto de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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El MAS empezó el año empoderado bajo el discurso de negar el fraude y de acusar de un golpe de Estado. El anuncio de la candidatura de la presidenta de la transición Jeanine Añez, además de la llegada intempestiva de la pandemia, pareció fortalecerlo.
La gente, que salió de una crisis política para entrar en una crisis sanitaria, empezó a ser crítica con la actual gestión y el discurso del MAS sobre el mal manejo de la economía y la pandemia parecía ir tomando fuerza.
Pero, los 12 días de bloqueo cuando el drama del virus azotaba más fuerte al país, que impidió el paso de alimentos, destrozó caminos y no permitió que un recurso vital como el oxígeno llegue a los hospitales causando más de 40 muertes, tuvo un duro impacto en la opinión pública.
Esta movilización significó, además de una derrota de los movimientos sociales convocados por el MAS, una obvia división interna, pues muchos de los dirigentes -ahora amenazados con procesos legales por los bloqueos- tuvieron que desmovilizar a sus bases y recibir acusaciones de traición de parte de ellos. Todo para no conseguir modificar ni un solo día la fecha de la elección, que era el supuesto propósito.
La escasa y poco asertiva participación de los candidatos Luis Arce y David Choquehuanca, sólo reforzó la idea de que quien sigue moviendo los hilos de cada paso que da o no da esta fuerza política es Evo Morales, desde su refugio en Buenos Aires. Y él, poco dado al consenso como suele ser, terminó perjudicando a sus propios candidatos con sus decisiones.
Por si esto no fuese suficiente, nuevas denuncias de estupro, violación y trata y tráfico contra el exmandatario ante la justicia representan un duro golpe a su imagen, y puede ser incluso más que eso.
Internacionalmente, el tema ha impactado. Grandes medios, como la BBC en sus servicios en inglés, hasta diarios europeos y latinoamericanos lo han reportado profusamente: no cualquier día un famoso expresidente es acusado de delitos sexuales de este orden. La imagen internacional de Morales es mucho mejor que la que tiene dentro del país. Este caso da una estocada, no se sabe si mortal, al prestigio del que goza en los círculos internacionales.
Aunque la investigación recién está empezando, el tema también ha tenido que generar reacciones internas en el MAS. Muchos de sus partidarios han optado por el discreto silencio (que ha sido criticado como cómplice); otros han preferido dejarle a él el bulto, afirmando que es un asunto personal; y no pocos han expresado disidencia, señalando que el ciclo Evo habría terminado. Pero, en plena campaña esto no parece suficiente.
Las declaraciones de Luis Arce que intentan separar el partido y la campaña de las denuncias por estupro, pueden servir para salir del paso, pero no para remontar el daño que este tema le causa electoralmente.
Como marco de todo está además el pleno del Legislativo (dos tercios bajo control del MAS) que está en abierta pugna con el Ejecutivo, pero cuyas acciones generan duras críticas y rechazo de sectores contrarios al partido azul. En esa línea están dos proyectos de ley contradictorios que impulsan diputados del MAS: “inmunidad retroactiva” a los movilizados que protagonizaron los bloqueos de rutas; y, por otro lado, una ley de arraigo contra las actuales autoridades.
Es un momento complejo para la que fuera la principal fuerza política del país desde la recuperación de la democracia. El caudillismo que fue su savia puede ser ahora su principal escollo y sería un momento ideal para una autocrítica que ciertamente le ha faltado.



