Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: jueves 27 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Cuando estalló el caso Zapata, junto con sus ramificaciones de corrupción y tráfico de influencias, todo el poder constituido —incluido el mediático que estuvo bajo las órdenes del poder— se volcó para lavar la imagen del jefe. Evo Morales, que admitió ser padre de un supuesto hijo que al final no existió, habrá “invertido” dinero y “favores” para salir de este escabroso entuerto. La Justicia no investigó si el exgobernante abusó de esa joven.
Este episodio, usado por Morales para desconocer los resultados del referéndum del 21 de febrero, volvió a cobrar notoriedad debido a una denuncia de estupro y trata de personas. Son delitos que el jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS) pudo cometer cuando se vinculó con una joven que es 42 años menor. Tampoco se puede pasar por el alto las evidencias —fotos y declaraciones ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen— que dan cuenta de un abuso de poder, puesto que cuando Morales conoció a la mucha era presidente.
Ahora bien. El caso estalló en medio de un inédito proceso electoral que pone a los candidatos del MAS y a la cúpula de ese partido en una situación incómoda. ¿Hasta qué punto los líderes del partido pueden tolerar las bajezas de su Jefazo? El avispado lector de esta columna puede intuir que en algún momento se producirán fisuras entre los azules porque la imagen del exmandatario evoca ya otro tipo de sentimientos.
Por eso han resultado llamativas las expresiones de varios seguidores del MAS que cuestionaron al Gobierno por promover una denuncia respecto a la “vida privada del expresidente”. La reacción, o más bien el acto reflejo del partido, ha sido calificar de políticas las versiones. Incluso, intentaron librar de culpa al exmandatario con aquello de que “la familia de la muchacha autorizó” ese abuso. Pues bien, los progenitores de la señorita también tienen mucho que explicar en los estrados judiciales.
Las fuerzas políticas en pugna apuntaron a los candidatos del MAS para acusarles de “complicidad” en este caso que es de orden público. Más allá de procurar réditos políticos, debería quedar claro que el país está frente a un caso de violencia que es producto de un abuso de poder. No se avanza solo con expresiones de indignación, pues este caso es la muestra más terrible del estado patriarcal de nuestra sociedad.
En este escenario ha llamado la atención que las organizaciones internacionales no se hayan pronunciado oficialmente. ¿Enviarán alguna misión especial para verificar estos casos?
Tras estar de acuerdo que este es un caso de violencia y de abuso de poder, también es un tema de vulneración de Derechos Humanos. Tampoco hay que pasar por alto que la muchacha que aparece en esas fotos filtradas es víctima y que desde las redes sociales se le ha expuesto de una forma brutal. Ante esto, es importante que la Justicia asuma este caso con independencia.
Las responsabilidades de Evo Morales en este caso y en otros que comenzaron a ventilarse deben esclarecerse en un escenario democrático con instituciones fuertes. El expresidente torpedeó la base institucional del país y la democracia. De este modo, esta es una oportunidad, incluso para el MAS, de construir una mejor nación.



