Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 26 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Hace algunos días pregunté a un grupo de amigos si alguno de ellos podría recordarnos por lo menos una propuesta o línea de acción de algunos de los principales candidatos. Nadie pudo hacerlo, incluso los que pasan mucho tiempo leyendo la prensa. Entonces vino a mi memoria lo que dicen los franceses y concluí que votaremos con el corazón o el estómago porque no tenemos insumos para utilizar el cerebro, aunque quizás utilicemos la memoria de hechos pasados o simplemente las recientes noticias falsas y verdaderas que se publican en las redes sociales.
Algunos, inspirados en su corazón o en su estómago, dicen “yo jamás votaré por Evo, votaré por cualquiera, pero no por Evo”, otros dicen, “yo jamás votaré por las pititas golpistas vendepatria” y hay quienes no dejan de criticar la inoperancia de Jeanine. Hay muy pocos que se preguntan qué proponen los candidatos en dos temas coyunturales importantes: la pandemia y la economía. Faltando menos de dos meses para las elecciones, ya no hay tiempo para explicaciones y quizás la gente, movida por la impaciencia y la desesperanza, no tenga ganas de escucharlas.
Según las encuestas, hay dos candidatos preferidos por los electores, Carlos Mesa y Luis Arce. Si no pueden presentar sus programas, sería bien que hagan conocer sus posibles equipos de gobierno, ya que los electores desearían evaluar la perspectiva de tener grupos sólidos de profesionales, por lo menos, en la conducción de las políticas de salud y de economía.
Si no lo hacen, el público tendrá que apostar al vacío, solo con el corazón o el estómago, y alimentar la íntima esperanza de tener un buen gobierno a partir de octubre. Se puede reactivar la economía en el año 2021 o por lo menos evitar su deterioro a condición de no cometer errores y de adoptar las medidas apropiadas. En salud, durante seis meses no se ha hecho lo apropiado para hacer frente a la pandemia, por ejemplo formar al personal sanitario, instalar equipos, educar a la población, prever los insumos etc., el próximo gobierno tendrá que ejecutar estas tareas a paso acelerado y con firmeza.
Para formar un buen equipo de gobierno se requiere por lo menos 20 profesionales de primer nivel y unos 40 colaboradores, ¿se tiene dónde escoger? Pienso que conformarlo es una tarea muy difícil porque además de exigir calidad profesional, honestidad, sensibilidad y sentido de justicia se requiere equilibrar su composición teniendo en cuenta intereses regionales y grupales.
Es una tarea complicada pero no imposible si los candidatos logran romper sus “particularismos”, es decir, los estrechos ámbitos de sus amigos y conocidos y dejan de lado sus prejuicios. Con esto quiero decir que en un país con tan poca disponibilidad de profesionales preparados se debe pensar en un gobierno que no los discrimine por sus ideas, ideología, género, color de la piel, etc.
Para lograrlo, se requiere la paz del espíritu, dejar de lado rencores previos, olvidarse de insultar a los demás y evitar la guerra electoral sucia con calumnias a los oponentes. Conversando sobre este tema con algunos amigos, la mayoría era de la opinión que era imposible formar un gobierno donde participaran profesionales que no son del círculo de amigos de los candidatos (“porqué nunca fue así”) y porque hay heridas que no se sanan fácilmente.
¿Tendremos que contentarnos con un gobierno mediocre? Yo soy más optimista. Yo pienso que el corazón nos llevará a pensar en todos y el estómago en lo que comeremos mañana.
No es el momento de esperar un gobierno que inicie las grandes transformaciones que requiere el país, solo esperamos del próximo gobierno que aplique una política de salud eficiente para disminuir los daños provocados por la pandemia y que ponga en marcha un programa para la reactivación de la economía y el empleo. Con base en estos dos planteamientos, creo que no será difícil hacer consenso entre las diferentes fuerzas políticas y lograr el concurso de buenos profesionales de cualquier ideología.



