Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 25 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Pero toda alianza política no necesariamente logra conseguir los resultados deseados por sus actores. Hace escasos días se publicó la reciente encuesta que Mercados y Muestras elaborado para Página Siete (18-08-2020), en donde el candidato Luis Arce del Movimiento Al Socialismo (MAS), y Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC), obtendrían un empate técnico con el 23% en la intención de voto, mientras que la preferencia electoral de la presidenta Jeanine Áñez, candidata de “Juntos”, se ubica en un distante tercer lugar con el 12%. El preliminar resultado –si se llega a consolidar en las urnas– afectaría directamente a la agrupación política Soberanía y Libertad (Sol.bo), liderada por el alcalde paceño Luis Revilla.
Recordemos que en las elecciones anuladas del año 2019, uno de los aliados de la candidatura del ex presidente Carlos Mesa y Gustavo Pedraza fue Sol.bo, que en ese tiempo se enfrentaba al candidato-presidente Evo Morales del MAS. Tras las visibles irregularidades del Tribunal Supremo Electoral al momento de dar a conocer los cómputos oficiales, las protestas sociales acabaron por desestabilizar y debilitar al gobierno de Morales. La crisis política terminó por encumbrar a la senadora Áñez como presidenta del Estado Plurinacional. En el interregno –entre la designación de vocales electorales y la nueva convocatoria a elecciones– se anunció la sorpresiva alianza entre Sol.bo y Movimiento Demócrata Social (MDS), en donde comunicaron la candidatura de Jeanine Áñez a la presidencia.
La decisión de la cúpula de Sol.bo de romper abruptamente la alianza con Carlos Mesa fue en su momento una apuesta vertiginosa para los comicios de mayo. En ese momento, Mesa quedó debilitado al alejarse uno de sus principales socios políticos. Pero la imprevista crisis sanitaria del Covid-19 empujó a una conflictiva postergación electoral hasta el mes de octubre. En un principio fue beneficioso este aplazamiento, ya que les sirvió a los asesores políticos de Áñez remozar la imagen de mujer mediante emotivos mensajes, entrega de medicamentos y bonos. Pero el manejo de la epidemia –de parte del gobierno transitorio– fue opacado por los escandalosos actos de corrupción, favoritismo, uso indebido de bienes públicos, encubrimiento, nepotismo, y la delgada línea entre candidatura y el ejercicio del poder.
Por tanto, si la intención de voto se polariza entre Arce y Mesa, uno de los perdedores de las elecciones de octubre sería la agrupación Sol.bo al escurrirse de las manos la cuota de poder. Este hecho es ilustrativo en la praxis política, pues nos refleja –en este caso– que las alianzas políticas son impredecibles al momento de vislumbrar la volatilidad electoral. Ahora, surge la pregunta a los versátiles políticos: ¿Hasta cuándo durará la alianza entre Revilla y Áñez?



