Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: lunes 24 de agosto de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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La actitud del gobierno argentino y el afán que tiene por ideologizar las relaciones entre ambos países, asombra porque no se observan las formas y procedimientos elementales de la diplomacia. No solo permiten que Evo Morales haga política y conspire desde ese territorio, sino que llegan al extremo de intervenir en el proceso electoral boliviano, en ese sentido, Edgardo de Depetri Subsecretario de Obras Públicas de la nación argentina, textualmente señaló en su cuenta de Twitter: “Nos comprometimos a fortalecer la participación de migrantes bolivianos, en la elección presidencial, para que Bolivia vuelva a ser un País libre y democrático”. Acompaña ese texto una fotografía de Evo Morales y los funcionarios que se reunieron con él, tal comportamiento no solo indigna por el irrespeto a los principios básicos del derecho internacional, es además un fuerte motivo de preocupación, respecto al nivel de transparencia que vaya a tener el sufragio en la República Argentina, que además de acuerdo al informe de la Organización de Estados Americanos, en esos recintos fue más grosero el fraude electoral del 20 de octubre. Esta injerencia merece ser respondida en distintos frentes, por un lado la Cancillería está obligada a protestar ante el gobierno argentino y luego denunciar este hecho en el ámbito interamericano, es intolerable la prepotencia y el desprecio a los valores democráticos, que tiene el Kirchnerismo y representa un antecedente de suma gravedad, que debe ser examinado por la comunidad internacional, ya que demuestra que existe armada una logística para favorecer al MAS, que ya cometió un fraude escandaloso el año pasado y cuyo líder tuvo que huir de Bolivia, porque temía la reacción de un Pueblo totalmente indignado. Quien es denunciado penalmente por fraude, es recibido oficialmente por el gobierno argentino, que además se compromete a prestar su ayuda electoral, con la finalidad de que los masistas retornen al poder, calificando esa intención como un deseo de que vuelva la “libertad” y la “democracia”, valores que a propósito de ello, no son identificados ni relacionados por la sociedad boliviana, como practicados o atribuibles a esa fuerza política, al contrario se la tilda de autoritaria y corrupta. Estos antecedentes obligan a que la ciudadanía exija al Tribunal Supremo Electoral, que deje su tibieza y mutismo y como corresponde condene estos hechos con firmeza, además de explicar en detalle, las garantías que puede ofrecer, para que no se produzca otro fraude en el río de la plata, cuando todo parece indicar que esa es una situación inminente. Los hermanos argentinos se encuentran rehenes de un gobierno autoritario, que intenta reformar la justicia para brindar impunidad al kirchnerismo, es una pena que en lugar de preocuparse de la inflación, el cierre de empresas, la pérdida progresiva de la libertad económica, papelones como el de la expropiación de Vicentin SAIC y el éxodo de una juventud desesperanzada a otros países, estén enfrascados en hostigar a la democracia boliviana e intervenir en asuntos que no les competen, como sí no tuviera demasiados problemas, ahora ese régimen quiere multiplicarlos. Estas semanas nos enseñaron que hay grupos que no creen en la democracia y cínicamente anuncian que están en cuarto intermedio y que volverán a protestar, sí no les gustan los resultados de las elecciones, son además quienes tienen por modelo a la Argentina, México, Nicaragua, Cuba y Venezuela. Países que esperemos recuperen pronto la libertad y la democracia, ya que sería bueno como señala sabiamente el evangelio de Lucas, que Alberto Fernández de una vez deje de mirar la paja en el ojo ajeno y comience a ver la viga que tiene en el propio.



