Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: lunes 24 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Pero toda alianza política no necesariamente logra conseguir los resultados deseados por sus actores. Hace escasos días se publicó la reciente encuesta que Mercados y Muestras elaboró para Página Siete, donde el candidato Luis Arce, del MAS, y Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC), obtendrían un empate técnico con el 23% en la intención de voto, mientras que la preferencia electoral de la presidenta Jeanine Áñez, candidata de Juntos, se ubica en un distante tercer lugar con el 12%. El preliminar resultado –si se llega a consolidar en las urnas– afectaría directamente a la agrupación política Soberanía y Libertad (Sol.bo), liderada por el alcalde paceño Luis Revilla.
Recordemos que en las elecciones anuladas del año 2019, uno de los aliados de la candidatura de Carlos Mesa y Gustavo Pedraza fue Sol.bo, que en ese tiempo se enfrentaba al candidato-presidente Evo Morales del MAS. Conocemos el desenlace de esos comicios. La crisis política terminó por encumbrar a la senadora Áñez como Presidenta. Luego en el periodo entre la designación de vocales electorales y la nueva convocatoria a elecciones se anunció la sorpresiva alianza entre Sol.bo y Movimiento Demócrata Social (MDS), y la candidatura de Áñez a la presidencia.
La decisión de la cúpula de Sol.bo de romper abruptamente la alianza con Carlos Mesa fue una apuesta vertiginosa para los comicios de mayo. En ese momento, Mesa quedó debilitado al perder a uno de sus principales socios políticos. Luego, la imprevista epidemia de Covid-19 empujó a una conflictiva postergación electoral. En un principio este aplazamiento fue beneficioso para Áñez, ya que sirvió a sus asesores políticos para remozar la imagen de mujer mediante emotivos mensajes, entrega de medicamentos y bonos. Pero la gestión gubernamental de la emergencia sanitaria fue opacada por los escandalosos actos de corrupción, favoritismo, uso indebido de bienes públicos, encubrimiento, nepotismo, y la delgada línea entre candidatura y el ejercicio del poder.
Por tanto, si la intención de voto se polariza entre Arce y Mesa, uno de los perdedores de las elecciones de octubre sería la agrupación Sol.bo que perdería así su cuota de poder. Este hecho es ilustrativo de la praxis política, pues nos refleja –en este caso– que las alianzas políticas son impredecibles al momento de vislumbrar la volatilidad electoral. Ahora, surge la pregunta a los versátiles políticos: ¿Hasta cuándo durará la alianza entre Revilla y Áñez?



