Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 23 de agosto de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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A partir de estas y otras cuestiones, la Asociación Boliviana de Ciencia Política (ABCP), con apoyo de La Pública, está llevando a cabo la iniciativa “Derribando mitos de la democracia boliviana” con debates virtuales a partir de un documento analítico. El fin mayor es acercar la academia a la ciudadanía para que, a partir de investigación y debates especializados, se pueda dar respuesta a las interrogantes que acechan a los comicios de este año concretamente, al sistema electoral en su conjunto, y a la democracia boliviana en última instancia.
Los tres primeros temas atendidos por nuestra investigación y sus respectivos debates, que contaron con la invaluable participación de Jimena Costa, Luciana Molina Barragán, Natalia Peres, George Komadina, Carlos Cordero, y Erika Brockmann, se centraron concretamente en las cuestiones de la distribución de circunscripciones uninominales, la conversión de votos en escaños, y el mecanismo compensatorio de proporcionalidad. Aquí se presentan los resultados más importantes de los estudios como de las intervenciones y comentarios de quienes nos acompañaron en estos eventos. Así, es posible pensar en una evaluación (parcial) al sistema electoral boliviano que regirá los comicios de octubre.
La distribución de escaños uninominales ha desatado una controversia en la opinión pública con reclamos de que las zonas rurales tienen hasta tres veces más de representación que las zonas urbanas, esto incluso ha derivado en demandas de algunos sectores de la ciudadanía, líderes de opinión y hasta algunos candidatos que exigieron una reforma a la legislación de distribución de escaños como una condición para desarrollar el proceso electoral. En este sentido la primera temática de análisis se concentró en responder si existe disparidad entre las zonas urbanas y rurales en la distribución de circunscripciones uninominales.
Los resultados de la investigación de base revelan que las variaciones de población entre todas las circunscripciones son una constante, pero entre zonas predominantemente urbanas y zonas predominantemente rurales solamente hay una diferencia de 2,1%, lo que se traduce en un solo escaño a nivel nacional, que es producto de pequeños excedentes en cada departamento que no alcanzan a conformar ni un escaño.
Esto quiere decir que, en el contexto boliviano donde los departamentos son las unidades territoriales primarias, las circunscripciones uninominales sí tienen diferencias de población unas de otras dentro de cada departamento, pero estas diferencias no tienen un sesgo en favor o en contra de lo urbano o de lo rural. Esta investigación pasó la prueba del debate donde se cuestionó la cantidad de electores y de votos en cada circunscripción en lugar de la cantidad de población, sin embargo, estos elementos, no son compatibles con la normativa boliviana, ni el fenómeno estudiado, tampoco serían factibles de “corrección” con reformas en la legislación electoral, ya que depende de elementos externos a la norma.
Más allá de los resultados de la primera investigación, la preocupación final de ciudadanos y políticos es cómo los votos de transforman en curules, donde se espera que la cantidad de representación esté en función a la cantidad de votos para cada partido.
Así, la segunda investigación, junto a su debate correspondiente, se enfocó en analizar cuán proporcional ha sido el sistema electoral boliviano a lo largo del tiempo y explorar cuáles podrían ser las causas de tal (des)proporcionalidad. Los resultados indican que la Cámara de Diputados nunca pasó del 10% de desproporcionalidad, incluso a partir de tres tipos de fórmulas electorales utilizadas desde 1985 hasta 2014 y que la elección más desproporcional fue la de 2005, donde no hubo cambios institucionales, pero sí cambios políticos.
Sin embargo, a pesar de esta estabilidad del sistema en su conjunto, hay departamentos en los que la desproporcionalidad entre votos y escaños se disparó hasta llegar cerca del 20%, es decir el doble del promedio nacional más alto. De igual manera, la Cámara de Senadores, que desde 2009 que utiliza fórmula proporcional, evidenció su alta desproporcionalidad y las diferencias entre departamentos en una misma elección (en algunos casos más desproporcionalidad que países que usan sistemas mayoritarios).
Estos resultados, al haberse testeado en distintos periodos, pero también en distintos departamentos en un mismo periodo, indican que los sistemas electorales utilizados en Bolivia han sido bastante adecuados, en especial en relación con sus respectivos contextos, y que elementos externos han sido los determinantes para los casos de alta desproporcionalidad.
Los comentarios del debate, en este sentido, procuraron orientarse hacia qué elementos externos a la fórmula de conversión de votos en escaños podrían ser los causantes, y llamaron a pensar el tipo de sistema de partidos y/o las dinámicas sociales enmarcadas en cada elección.
Finalmente, a partir de que el sistema boliviano, a pesar de ser mixto (la mitad de las diputaciones electas por método proporcional y la otra mitad por mayoría en circunscripciones uninominales), mantiene su fundamento proporcional y logra que esta proporcionalidad tenga niveles estables en la asignación de escaños a partir de las votaciones, es que llama la atención el mecanismo de compensación. Este mecanismo funciona al asignar las diputaciones uninominales, primero, y las plurinominales después, pero de manera equilibrada a la votación por la candidatura presidencial en el departamento.
Los resultados del análisis indicaron que este mecanismo solamente habría tenido un efecto fuerte de manera individual sobre la asignación de escaños de algunos partidos, mientras que el efecto estructural sobre la cantidad de partidos electoralmente relevantes y la cantidad de partidos con presencia parlamentaria habría tenido efectos medios y nulos, respectivamente. Esto indica que la presencia o ausencia de este mecanismo de compensación afectó a algunos partidos y no al sistema en su conjunto. Esto llevó a los comentaristas a pensar en el impacto sobre la proporcionalidad del sistema, así como las posibles explicaciones de porqué unos partidos reciben más impacto, sea positivo (que por la presencia del mecanismo reciben más escaños de los que debieran en su ausencia) o negativo (que por la presencia del mecanismo reciben menos escaños de los que debieran en su ausencia).
Los resultados de estos tres estudios dan cuenta de un sistema electoral que, en su columna vertebral (transformar votos en escaños), es apto para las elecciones venideras. Definitivamente esto no es inamovible y el sistema debiera moverse a la par de el dinamismo de la sociedad y la política, por lo que no se cierra la posibilidad de reformas (necesarias en algunos otros elementos que no hacen a esta columna vertebral del sistema), pero que debieran hacerse a futuro y a partir de evidencia empírica.
El desarrollo de políticas públicas exige cada vez más un análisis riguroso para la toma de decisiones y la reforma del sistema electoral debiera verse como una política pública más, pero del campo político. Esta es la apuesta de la ABCP que pone a disposición de toda la población sus documentos de trabajo y espera que pueda continuar el debate; todo en la página www.abcp.org.bo



