Medio: El Día
Fecha de la publicación: domingo 23 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Los que hacen los pronósticos sobre el futuro del MAS no son improvisados por comentaristas de las redes sociales, sino connotados analistas que incluso aseguran que Morales se ha vuelto una piedra en el zapato para el “instrumento político”, cuyos líderes deberían estar pensando en desmarcarse de él si quieren mantener viva la sigla y darle una proyección como fuerza política preponderante en el país.
No vamos a negar que esas apreciaciones son acertadas, pues hay suficientes evidencias de que la realidad es oscura para el MAS, pero no dejan de ser parciales y sobre todo, provisionales. No pueden ser consideradas definitivas y tampoco se puede asegurar que no es posible para los masistas conseguir una recuperación.
El partido que gobernó durante 14 años este país siempre cargó con estigmas negativos, como su vinculación con el narcotráfico, la relación con grupos delincuenciales, el apoyo a sectores ilegales y ni siquiera las perturbadoras noticias sobre el cocalero y sus relaciones sentimentales resultan ser una novedad. Cuántos casos de violación cometidos por figuras del MAS hemos visto durante el “proceso de cambio”, abuso a mujeres, asesinatos y un sinnúmero de casos de violencia y acoso político. Se trata de hechos execrables y condenados por la opinión pública, pero no por ello, el MAS perdió hegemonía y especialmente una gran capacidad de incidir en el tablero de la política nacional.
En lugar de confiarse en el poder autodestructivo del MAS y contar con ello para conseguir la migración de votantes o impulsar el denominado “voto útil”, que no es otra cosa que inclinarse por la opción “anti” o “el mal menor”, los que dicen estar trabajando por la recuperación de la democracia y la derrota definitiva de la dictadura, deberían estar trabajando por generar propuestas convincentes, de tal manera de despertar un voto racional en las elecciones.
De manera insistente, otros analistas con mejor visión de futuro y una más adecuada percepción de los peligros, insisten en que es imprescindible que los partidos democráticos ofrezcan a la población una señal de unidad, probar que sigue presente en la sociedad un inmenso pacto en el que todos estamos involucrados; que estamos comprometidos en reorientar al país, en darle esperanzas en el campo de la salud, de la economía y la lucha contra la pobreza. Esa sería la mejor demostración de fuerza, capaz de frenar los bloqueos, de anular los intentos de retorno al pasado y de aniquilar a los que asocian política con delincuencia.
Es imprescindible que los partidos democráticos ofrezcan a la población una señal de unidad, probar que sigue presente en la sociedad un inmenso pacto en el que todos estamos involucrados; que estamos comprometidos en reorientar al país, en darle esperanzas en el campo de la salud, de la economía y la lucha contra la pobreza. Esa sería la mejor demostración de fuerza, capaz de frenar los bloqueos, de anular los intentos de retorno al pasado y de aniquilar a los que asocian política con delincuencia.



