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Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: miércoles 19 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Esas iniciativas sorprenden y provocan una inevitable indignación, considerando las dramáticas consecuencias que tuvieron esos bloqueos en plena pandemia, la zozobra en la que sumieron a la ciudadanía, los daños de magnitud en una de las carreteras principales del país y las pérdidas económicas sufridas por varios sectores.
Pero, más allá de la indignación inmediata que pueden suscitar los proyectos de ley mencionados, hay lugar para una seria inquietud si se considera que esas iniciativas parecen ser parte de una estrategia con fines por de más preocupantes, pues se inscriben en la línea de una ley sancionada hace dos meses por la mayoritaria bancada del MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) y las condiciones en las que la COB –que junto con el Pacto de Unidad lideraron las recientes movilizaciones– instruyó suspender los bloqueos.
En efecto, el 17 de junio, la ALP sancionó la Ley para regular los estados de excepción, cuya promulgación está en suspenso como resultado de un recurso interpuesto por el Gobierno ante el Tribunal Constitucionalidad cuestionando la constitucionalidad de la norma.
Dicha ley establece que el Ejecutivo “no podrá dictar estado de excepción (equivalente de lo que conocemos como estado sitio) cuando se registren conflictos, agitación popular, movilizaciones sociales”. Es decir que su vigencia coartaría de manera significativa las facultades del Poder Ejecutivo para resguardar y restablecer la paz social en caso de graves conflictos, como los que vivimos, por ejemplo, desde el inicio de agosto hasta el viernes pasado.
Ese día, el líder de la COB anunció que su organización había decidido “darle un cuarto intermedio al conflicto hasta el 18 de octubre, porque la lucha no termina y estamos más seguros hoy que después del 18 de octubre no van a querer hacer el traspaso de mando”.
El 17 de junio, cuando la ALP sancionó la Ley para regular los estados de excepción, un analista estimaba que el MAS se prepara para escenarios adversos después de las elecciones generales y que si “el MAS no accede al poder por la vía democrática, van a establecer movilizaciones en las calles”.



