- Urgente BO - Andrés Gómez dice que confía que en los paceños votarán democráticamente
- La Patria - Jurados electorales en Bolivia: cuáles son las excusas válidas
- UNITEL - Presidente del TSE confirma que a las 21:00 darán a conocer los resultados preliminares de las subnacionales
- UNITEL - Subnacionales: Inicia cierre de mesas electorales y arranca el escrutinio de votos
- RED UNO - Atención: esta sería la fecha de la segunda vuelta si no hay ganador en gobernaciones
- Correo del Sur - Chuquisaca: TED estima participación del 60% del electorado hasta media jornada
- El Deber - Elecciones subnacionales: Reportan 529 personas arrestadas y 408 vehículos retenidos en todo el país hasta la media jornada
- Correo del Sur - Entró a votar con la credencial de su partido y su participación quedó anulada
- La Voz de Tarija - Tuto y Doria Medina afirman que inhabilitaciones de último momento son un absurdo y generan incertidumbre
- La Voz de Tarija - “Nadie va a detener este proyecto”: Mario Cossío asegura respaldo masivo y apunta a una nueva era de esperanza en Tarija
- Correo del Sur - Más de 2.000 observadores supervisarán las elecciones
- El Deber - La votación comenzó con casi el 90% de las mesas electorales abiertas
- El Potosí - Potosí desarrolla las elecciones con normalidad
- El Potosí - En Potosí, 4.515 candidatos buscan el voto ciudadano en las elecciones
- Opinión - Conoce 8 pasos para votar, faltas y sobre los resultados preliminares
- Correo del Sur - Evo Morales: “En Bolivia no hay democracia”
- Correo del Sur - TSE garantiza elecciones transparentes y pide a organizaciones políticas respetar la democracia
- Correo del Sur - TSE se compromete a reformar la normativa electoral luego de las subnacionales
- El Potosí - Bolivia elige 9 gobernadores y 335 alcaldes
Medio: El Diario
Fecha de la publicación: lunes 03 de agosto de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Resulta aún más deplorable la exposición canallesca de marchistas a contraer el coronavirus, impulsando con ello un rebrote masivo e incontrolable del turbión epidemiológico de nuevos contagios y decesos.
Ojalá que los promotores y agitadores estén conscientes del “flaco favor” que causaron al esfuerzo del sector salud, por “aplanar la curva”, cuya finalidad no es otra sino ralentizar la propagación del coronavirus; de tal forma que sea posible distribuir el número de casos en el tiempo, en lugar de experimentar un fuerte aumento al principio. Ello evitaría el desbordamiento y colapso de los servicios de salud, además de limitar el número de fallecimientos en general registrados a nivel departamental y nacional.
Bajo el conveniente disfraz de movimientos sociales, el pacto de unidad que reúne a organizaciones afines al MAS, además de la corrompida y subyugada dirigencia de la Central Obrera Boliviana, ratificaron nuevamente su “desprecio por la vida” al llevar al inminente suicidio a una cada vez menguada capacidad de convocatoria de marchistas mineros, campesinos, padres de familia, cocaleros del Chapare y dirigentes vecinales; cual tropel ingenuo, obedecen ciegamente los designios y dictámenes perversos del odiador, rencoroso cocalero, extremista y prófugo de la justicia, Evo Morales, cuya apuesta siempre fue la violencia desmedida, la confrontación y el afán desestabilizador del gobierno transitorio.
Cuán lejos estuvieron de asegurar lealtades y voluntades traducidas en multitudinarias concentraciones de funcionarios y simpatizantes, otrora movilizadas al calor de la presión política y el poder que gozaban durante su forzado e inconstitucional gobierno; pues esta última convocatoria definitivamente debería “encender las alarmas” de esta eclipsada cúpula dirigencial masista.
Imagino que ello es consecuencia de la pérdida del poder gubernamental --tan útil y necesaria--, que ayudó a ejercer el chantaje, la manipulación y obligatoriedad de funcionarios y simpatizantes para asistir a concentraciones y gritar estribillos, arengas y adulaciones al endiosado cocalero autócrata, o quizá, probablemente, revela sospechas de una estrechez menguada de recursos, para remunerar a los circunstanciales marchistas, a quienes, por cierto, sólo les interesa cobrar por este “servicio prestado”.
Pero qué otra cosa podría esperarse de las grandes limitaciones y complejos de un partido que siempre fue movimiento constituido segmentariamente por un indigenismo y sindicalismo prebendal, y que a medida que fue transcurriendo el tiempo, no fue capaz siquiera de creer en sus propios artificios e imaginarios fatuos de un “proceso de cambio” inconsistente e irreal, que terminó por ser una sufrida e infortunada quimera embaucadora.
Este nuevo fiasco político empieza a desencantar a una base militante cada vez más reacia, molesta y decepcionada de su propia organización política; de una “dirigencia privilegiada” muy bien resguardada y aislada de caer abatida por el coronavirus, que prefiere direccionar a “control remoto” las múltiples y continuas acciones desestabilizadoras y atentatorias contra el Estado de derecho y la democracia.
Lo cierto es que el tiempo está convirtiéndose en el peor enemigo del MAS por dos razones. Primero, en la medida en que ella irrumpe, vislumbra un hartazgo e incomodidad contenida de una ciudadanía que repudia la violencia, el abuso y el “sistema de impunidad construido”, que es ajeno a toda técnica jurídica y, segundo, la proximidad del inevitable ocaso de un partido que engrosará las lóbregas y nefastas páginas de la política boliviana.



