- El Potosí - Al menos siete departamentos perfilan para segunda vuelta por gobernaciones
- El Potosí - TED Potosí reanuda cómputo de votos a mediodía
- El Potosí - Otra sorpresa: AS gana en los resultados de votación para concejales de Potosí
- La Voz de Tarija - María René Soruco anuncia control al proceso electoral en Tarija en marco de la segunda vuelta
- La Voz de Tarija - Entre alianzas emergentes y herencias del MAS, así se redefine el poder regional en Bolivia
- La Voz de Tarija - TED Tarija reinstala cómputo electoral y reporta llegada de 20.000 sobres en medio de dificultades por carreteras
- ERBOL 100.9 - El TSE blinda al SIREPRE: "Es imposible dar resultados al 100% en preliminares
- La Voz de Tarija - Sereci Tarija informa cierre del Sirepre y ratifica resultados preliminares emitidos por el TSE
Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 30 de julio de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Tampoco elucidan el fracaso del culturalismo neoliberal, durante el gobierno de Sánchez de Lozada, que contó con el apoyo de varios de esos brillantes izquierdistas. Recientemente, en la lógica de esas conversiones, muchos integraron el llamado “proceso de cambio”. Luego de 14 años de gobierno, Evo Morales fue lastimeramente despojado del poder. Es también pavoroso el silencio interpretativo sobre esa hecatombe.
Un expediente consiste en afirmar que hubo “golpe de Estado”. Tesis fácil, generalmente argüida en el extranjero. Pero, desde el lugar de los acontecimientos el asunto es más complejo y enmarañado.
El escrito de Hugo Móldiz “Golpe de Estado en Bolivia. La soledad de Evo Morales” es en muchos sentidos una excepción. Es uno de los pocos que pone acento sobre las debilidades de esa gestión. No tenemos intención de dar criterio sobre la percepción y óptica de Hugo Móldiz. Sí deseamos profundizar algo que ese libro trata: el papel de lo indígena en la consolidación y posterior caída del “proceso de cambio”.
Móldiz señala que el acceso del MAS al gobierno es una irrupción del bloque indígena, campesino, obrero y popular. Sin embargo, cuando se dio la movilización citadina a raíz de las elecciones de octubre de 2019, no hubo ninguna movilización de ese bloque para defender a su gobierno: la protesta citadina “...encontró al gobierno y al bloque indígena, campesino, obrero y popular sin capacidad de defenderse, desde el Estado y desde su base social…”.
¿Cómo explicar esa indefensión? No porque no se hubiese intentado “movilizarlos”. Raúl García Linera admite que el MAS quiso dar formación militar a los movimientos sociales. El desfase estaría en el enfoque del tema indígena. El MAS fue un gobierno paternalista y asequible, pero no por ello menos colonial. En ese esquema, el indígena no se identifica con la lógica ni aspiraciones de los colonos, así sean revolucionarios. Aprovecha las dádivas en un marco de reciprocidad negativa, prebenda, sinecura y conveniencia, pero sin comprometerse en la defensa del sistema que así lo envilece.
Después de que Evo escapó a México, “…una masiva movilización de aymaras de La Paz se registró el 11 de noviembre en defensa de la wiphala que había sido sacada del Palacio de Quemado por el ultraderechista Camacho un día antes y arrancada de sus uniformes por los policías después. Indignados por lo que se hizo con la bandera de las naciones indígenas, que además está reconocida constitucionalmente, lanzaban la consigna de ‘guerra civil’ y en ningún momento pedían el regreso de Evo Morales”. La movilización indígena, fue en defensa de su propia identidad y simbología. El nuevo gobierno de transición fue incapaz de percibir esa realidad, al ser más crudamente colonial y racista que el anterior.
El prologuista del libro que comentamos, Atilio A. Boron, escribe con candor: “En uno de mis más recientes viajes a Bolivia hablé en la calle con personas del pueblo, de esas dos etnias (aymara y quechua) y les dije que estaba asombrado por las críticas que se le hacían al presidente. Ingenuo, les preguntaba: ‘¿no tienen ustedes un sentimiento de gratitud por todo lo que Evo ha hecho en su favor?’. La respuesta me dejó congelado: ‘El hizo lo que tenía que hacer, no hay nada que agradecer. Y lo mismo ocurre con nuestros caciques en las comunidades’”. Se pregunta luego: “¿Podría haberse contrarrestado este sentimiento de ingratitud masoquista, que le abriría el paso a los racistas que luego tomarían por asalto el Palacio Quemado? ...”.
La incapacidad del actual gobierno transitorio, el racismo manifiesto de algunos de sus personeros y la pésima gestión de la actual pandemia, empuja de nuevo a “estas personas del pueblo” a los brazos paternalistas y aprovechadores del MAS, sin que ninguna de las partes concernidas haya asimilado correctamente las lecciones del pasado.



