Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 22 de julio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Los candidatos pactaron elecciones el 6 de septiembre, con un Órgano Electoral que se mostró pusilánime y complaciente. El acuerdo no se sustentó en un documento científico para acordar la fecha, prevalecieron las presiones y las amenazas de incendiar el país si es que el acto eleccionario no se daba cuanto antes. Aún ahora hay dos candidatos: Luis Arce Catacora y Carlos Mesa Gisbert que insisten en la fecha, tapándose los ojos para no ver que las cifras de contagio y muerte siguen trepando vertiginosamente.
El Comité Científico, integrado por los presidentes de todas las sociedades científicas reconocidas por el Colegio Médico Nacional, representantes de universidades públicas y privadas, así como de otras instituciones que trabajan en el mejoramiento de la salud. Se trata de especialistas en la materia. Han estado asesorando al Gobierno, pero dejan clara su independencia partidaria. Todos ellos coinciden en que no es prudente realizar elecciones el 6 de septiembre y sustentan su posición en un análisis sobre los casos detectados y las proyecciones de la pandemia; es decir sobre datos técnicos y objetivos.
En cambio, el pacto que generó el 6 de septiembre como la fecha cerrada para las elecciones solo tuvo como base el afán de los partidos políticos por llegar a elecciones, pensando únicamente en el poder, sin medir consecuencias referidas a la expansión del virus, los múltiples contagios y la estela de luto y dolor que acompaña al coronavirus.
Es tan mezquina la posición de los candidatos y de sus partidos que ya fueron rebasados todos los límites tolerables. El MAS, desde la Asamblea Legislativa hace política y bloquea el acceso a recursos económicos, porque lo que le interesa es el fracaso del adversario. Esta actuación quedó en evidencia cuando el candidato Luis Arce da órdenes a los asambleístas de su partido para que aprueben un bono superior al que ofrece su contrincante Jeanine Áñez. La presidenta candidata también perdió las formas cuando sus apariciones y discursos dejan de ser institucionales y pasan a ser los de la mujer que, por un lado, busca votos y, por otro, ataca a su contrincante. A su vez, Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana muestra el verdadero rostro de la soberbia cuando se niega a acudir a cualquier cumbre para debatir la fecha de las elecciones.
¡Sálvese quien pueda en este país! Porque la conducta de los que pretenden ser conductores del Gobierno no están dispuestos a ceder ni a dar nada por la patria. Ellos todo lo quieren para sí mismos. Sus cálculos de la fecha de elecciones no toman en cuenta la salud ni el interés ciudadano, es más, los pisotean. Qué más les da si hay muerte, lo que ellos buscan es el poder.
Queda claro que el Tribunal Supremo Electoral debe reivindicar su actitud pasiva frente a tan patético escenario. Los vocales tienen en sus manos la responsabilidad de salvar vidas o llegar la cruz del dolor y muerte que significará que los electores acudan a votar porque es obligatorio.



