Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: martes 21 de julio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Ello se puso de manifiesto, entre el domingo y ayer, en las declaraciones de los candidatos presidenciales de Juntos, la presidenta Jeanine Áñez, y del MAS, el exministro de Economía Luis Arce Catacora.
“Quiero anunciar que estamos trabajando en un nuevo bono, el Bono salud. Pero necesitamos que la Asamblea del MAS libere esos recursos. Si (los) liberan, en esta semana entregaremos 500 bolivianos”, tuiteó la Presidenta el domingo, poco después de lanzar su iniciativa en una entrevista televisiva donde que explicó que los beneficiarios serían los mismos que recibieron el Bono universal.
Las reacciones del partido azul fueron casi inmediatas, “Qué pena que ahora recurran al chantaje, para que la ALP apruebe créditos (…) supuestamente para nuevos bonos”, tuiteó, a su vez, un senador masista. El exministro-candidato dejó de lado eso del “chantaje” y optó por una contrapropuesta –como en una puja de subasta donde los participantes ofrecen sumas más altas para quedarse con el objeto en remate–. “No viabilizaremos un bono de 500, sino de 1.000 para todos los bolivianos”, anunció Arce Catacora al final de la tarde de ayer.
Esas iniciativas, sobre un tema primordial para toda la ciudadanía, que sufre los efectos de la contracción económica resultante de la pandemia de coronavirus, quizás carecer de un propósito esencialmente motivado por la intención de capturar de votos. Pero la manera cómo se los anuncia y el contexto de precampaña electoral que vive el país hacen dudar de esa posibilidad.
La Presidenta-candidata pudo encaminar el nuevo bono en forma de un proyecto de ley, o intentar un diálogo con el Legislativo acerca del tema, para buscar consensuar la pronta aprobación de una ley en ese sentido. Y el MAS, por su lado, podía formular su contrapropuesta como una iniciativa de debate legislativo.
Pero ninguna de esas maneras de tratar el asunto tendría el impacto mediático que tuvieron las intervenciones de Áñez y de Arce. Un impacto que interesa a ambos candidatos, empeñados en conseguir la simpatía del electorado.
Parece que está abierta la puja por los votos, entre Juntos y el MAS que utilizan como objeto de campaña electoral las necesidades de la población azotada por la pandemia de Covid-19.



