Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: viernes 17 de julio de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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En el fondo, lo sucedido en octubre y noviembre del año pasado, cuando se inicia el proceso de recuperación de la imagen verazmente democrática de Bolivia, adquiere importancia y sirve de ejemplo para alentar a los pueblos de Venezuela, Nicaragua, Argentina presas hoy de “ese populismo que sojuzga, somete a sus ciudades coartándoles la libertad”.
Se explica entonces la reacción de Óscar Serrate, embajador en misión especial de Bolivia en Washington, quién calificó de imperialista, abusivo e irrespetuoso el reclamo motivado en “violaciones a los DDHH que está cometiendo el Gobierno de Añez Chávez”. Serrate pide al senador Sanders, cabeza de la agresión, que antes de publicar nada “mire la realidad” sólo así comprobará que las presiones ante los siete senadores provienen de grupos castro-chavistas con poder económico y político en la región caribeña que gravita sobre Bolivia.
Serrate afirma que “empresas del lobbysmo” que presentan facturas a sus financiadores tratan de rebajar la calidad de las relaciones entre EEUU y Bolivia, hoy en buen pie y sometida a la urgencia médica que provoca padecimiento a nuestra patria.
Serrate considera a Bernard Sanders como “un buen hombre” y que firmó el escrito con ánimo de menoscabar a Donald Trump del que es acérrimo oponente, que en realidad nada tiene en particular contra Bolivia. Sin embargo, la agresión se cometió con daño para un Gobierno que hace todo lo posible para merecer la confianza y el apoyo de los bolivianos.
Afirma el embajador Serrate que el contacto entre las cancillerías es permanente y fluido, en el marco del respeto y la igualdad, nada que ver con la ideología ni mucho menos. Es que ambos Gobiernos están comprometidos con el fortalecimiento de la democracia, al margen de los partidos que rigen. El efecto de la gestión “demócrata de Sanders” se dejó notar porque sus gestores alegando defender los DDHH de su gente, se han sentido envalentonados en un momento en que son varios los sectores que están clamando por su desconocimiento y la elección de nuevos defensores, que no estén afiliados al narcomasismo, sino que demuestren ser independientes en su militancia política.



