Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 16 de julio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Al parecer, Morales impuso a Arce Catacora como candidato del MAS. ¿Por qué lo hizo? En circunstancias normales Arce nunca hubiera sido la primera opción del MAS para candidato a la presidencia en caso de que Morales no lo fuera. Sin embargo, en las circunstancias post debacle del MAS existían consideraciones válidas para hacerlo.
Dentro de la constelación de altos dirigentes del gobierno del MAS Arce Catacora era el más identificado con el auge económico durante la mayor parte de ese gobierno -auge fruto del extraordinario aumento del precio del gas y demás materias primas- antes de que este auge, y el prestigio que lo acompaña, sea empañado por la caída en los precios de los mismos y de las inmensamente grandes reservas de divisas que hizo posible acumular.
Arce Catacora no estaba particularmente asociado al acoso a la oposición, o en general al ámbito político o ideológico.
Para las clases medias emergentes modernizantes urbanas, con aspiraciones de mejorar su condición socioeconómica y cada vez más importante en términos demográficos, era preferible un candidato con quien se podían identificar en comparación, por ejemplo, con un Choquehuanca, especialmente después de casi 14 años de Evo Morales. Además, Choquehuanca exhibía un deseo demasiado grande de suceder a su jefe.
Ese perfil más bien tecnocrático que político, no originario y no comprometido aún en ese momento con grandes actos de corrupción, hacían de Arce un candidato atractivo a pesar de su falta de carisma.
Sin embargo, la principal razón para que Morales lo escoja podría no haber tenido que ver con sus cualidades como candidato. Más bien, no tener una base o facción política propia en la estructura del MAS y sus movimientos sociales podría, en este cálculo, hacer de Arce dependiente de Morales y, por tanto, controlable, en caso de ser elegido presidente. Parte de ese cálculo también puede haber sido el conocimiento del perfil psicológico de Arce, sus debilidades y sus preferencias, sobre las cuales Morales tendría un conocimiento único, al haber sido éste su ministro por casi toda su presidencia.
A pesar de estas consideraciones, por lo que se entiende de la entrevista que un canal de televisión realizó a Arce, éste no sería meramente una pantalla detrás de la cual gobernaría Morales. Ante la pregunta de si él o Morales sería el que mande, Arce aclaró que Morales, así como otros, solamente aconsejarían su gestión y que él sería el que en última instancia tome las decisiones. Después de todo, mantenía Arce, el que asumiría la responsabilidad de tomar las decisiones sería él, por lo cual, daba a entender, no podría permitir que otra persona le indique qué hacer.
Estas declaraciones podrían ser apenas una aclaración, o por el contrario una sublevación, o un engaño, no lo sabemos.
Podría ser que nos complicamos la vida innecesariamente y que sus declaraciones simplemente sean el reflejo fiel de lo que esperan, tanto Arce como Morales. Esta hipótesis, aunque plausible, parece la menos probable.
Otra hipótesis es que Arce, al hacer esas aseveraciones, está demostrando una capacidad consumada de engañar al público cuando en realidad sabe que al deberle la presidencia a Morales en caso de obtenerla, también le deberá obediencia.
Por último, puede ser que Arce genuinamente piense que, de ser elegido, sería él el que realmente gobierne. Esta posibilidad da lugar a dos subhipótesis: una, que se equivoque en su capacidad de ser el verdadero poder y que en cambio Morales pueda demostrarle que sin él Arce no podría gobernar. La otra hipótesis es que Arce pueda, en efecto, librarse de la tutela de Morales y gobernar él mismo.
La apuesta de Morales es que Arce sea un Dmitry Medvedev y no un Lenín Moreno. Si su apuesta fue la correcta sólo lo sabremos si Arce gana las elecciones.



