Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 15 de julio de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Renuncias y cambios de autoridades electas
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En sociedades menos tolerantes a las estupideces, la gobernadora de Cochabamba, Esther Soria, hubiera tenido que renunciar el mismo día que se conoció un audio en el que pone en duda la existencia de la Covid-19 en una reunión con los vecinos de K’ara K’ara, que sostenían un bloqueo que impedía el paso de los carros basureros de Cercado.
“Hasta yo he dudado, ¿será que existe esta enfermedad?, me pregunto… Quisiera ver a un enfermo de Covid-19”, habría mencionado Soria, según el audio difundido. La aludida dijo que no recuerda haber dicho tal cosa, con lo que zanjó el asunto.
Lo dicho por Soria es demasiado serio viniendo de la primera autoridad del departamento, no solamente porque propaga una mentira, sino porque alentó una movilización inhumana contra la gente de la ciudad. Líderes sectoriales y de opinión de Cochabamba pidieron la renuncia de Soria y del alcalde José María Leyes, pero las autoridades no se dieron por aludidas. Está claro que la sociedad boliviana es muy tolerante con sus autoridades y que perdona incluso aquello que no debería por tratarse de un atentado a la salud.



