Medio: El Día
Fecha de la publicación: miércoles 15 de julio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Serrate calificó de imperialista, abusivo e irrespetuoso el manifiesto en el que los parlamentarios estadounidenses se declaran alarmados por la violación a los derechos humanos que supuestamente comete el gobierno de Jeanine Añez. Recientemente el diplomático le envió una carta a Sanders (a quien califica como un “buen hombre”) en el que le exige escuchar a la otra parte, antes de emitir una opinión sobre el proceso de restauración de la democracia en Bolivia, que según él, será ratificado de manera contundente en las urnas a través de un rechazo al retorno del cocalero al poder.
Serrate cree que Sanders no tiene un interés genuino en Bolivia y simplemente reaccionó así porque su verdadero objetivo es atacar a Donald Trump, cuyo gobierno considera clave la consolidación de la democracia boliviana, producto de una epopeya nunca antes vista en el mundo y que sirve de ejemplo para Venezuela, Nicaragua, Argentina y otros países de la región que no encuentran el camino hacia la libertad.
El lobby del que habla Serrate estuvo a cargo de una ONG con sede en Cochabamba, cuya responsable es una férrea defensora del antiguo régimen. En Washington es muy común el uso de este mecanismo para ejercer presión sobre el gobierno, el Congreso y otras instancias de poder con el objetivo de influir en decisiones políticas importantes. Existen empresas especializadas en la denominada “industria del lobby” cuyas facturas suelen ser muy abultadas.
El hecho de que un pequeño país como Bolivia se haya hecho espacio en la agenda electoral norteamericana, refleja no sólo el gran esfuerzo económico y político que está haciendo el masismo por recuperar su deteriorada imagen ante el mundo y al mismo tiempo, gran importancia continental que tiene el proceso democrático que está en curso y que sirve de ejemplo para alentar a los pueblos de Venezuela, Nicaragua, Argentina y otras naciones que siguen presas del populismo a trabajar para recuperar la libertad.
Afortunadamente, según Serrate, las relaciones entre el gobierno de Bolivia y el de Estados Unidos son fluidas y excelentes. Precisó que el contacto entre la cancillería boliviana y del departamento de Estado en Washington es frecuente, en el marco del respeto y la igualdad. Dijo que no se trata de una afinidad ideológica ni mucho menos, sino del vínculo entre estados que están comprometidos con el fortalecimiento de la democracia, independientemente de qué partido se encuentre en funciones.
El hecho de que un pequeño país como Bolivia se haya hecho espacio en la agenda electoral norteamericana, refleja no sólo el gran esfuerzo económico y político que está haciendo el masismo por recuperar su deteriorada imagen ante el mundo y al mismo tiempo, gran importancia continental que tiene el proceso democrático que está en curso y que sirve de ejemplo para alentar a los pueblos de Venezuela, Nicaragua, Argentina y otras naciones que siguen presas del populismo a trabajar para recuperar la libertad.



