Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: viernes 10 de julio de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Renuncias y cambios de autoridades electas
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Probablemente las dudas de la Gobernadora respecto de la existencia del coronavirus, y la severa dolencia que provoca, se han disipado desde que las manifestó –hace varias semanas– con las 4.769 confirmaciones de contagio registradas hasta ayer. Y quizás sus deseos de “ver a un enfermo de Covid, a una persona que se está muriendo” se han atenuado con las imágenes de gente muerta en las calles y la carencia de sitios para sepultar a los cada vez más numerosos fallecidos a causa de la infección.
Pero lo que no cambia es su incapacidad para resolver el conflicto de K’ara K’ara. Y, sobre todo, su ineficiente e ineficaz gestión de la emergencia sanitaria, como lo revela la escasa ejecución del presupuesto que dispone para ese fin, desde hace tres meses.
“De los 37 millones (de bolivianos disponibles para luchar contra la pandemia) tenemos una ejecución del 44 por ciento” informó ayer la Gobernadora a los asambleístas departamentales. Pero hay más, la posibilidad de que Cochabamba se quede pronto sin los insumos médicos necesarios, como lo alertó el Sedes, es inminente pues, por razones “que escapan de la buena voluntad (sic), los procesos de contratación se fueron cayendo para insumos”.
Los efectos de esa mala gestión los sufren cientos de familias con allegados que se infectaron con el coronavirus. Y muchos atravesaron, atraviesan o atravesarán situaciones crueles e inimaginables, como su copartidaria, la concejala Molina, cuyo padre “murió en el abandono y sin asistencia médica porque nadie vino a socorrernos, a pesar de nuestras llamadas desesperadas. (…) Eso porque Ud. no ha contratado el personal médico necesario, no ha provisto de medicamentos a la gente, no ha establecido una red de salud, lo que hace que los hospitales nos cierren la puerta en la cara, como me ha cerrado hoy la puerta en mi cara y con mi madre enferma”, relata Molina, en la carta abierta que dirige a Soria.“Váyase, y deje el puesto a alguien que se preocupe por nosotros. No diga nada más. Simplemente, váyase”, concluye. Y tiene razón.



