Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: jueves 25 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Como es de conocimiento público, estamos conviviendo desde mediados de marzo con ese “enemigo invisible”, llamado coronavirus y que hasta la fecha en el país según datos del Ministerio de Salud hasta anoche se han registrado más de 25.400 casos confirmados, 876 decesos y 6.795 recuperados. Pronosticando además que por el 6 de septiembre los casos de contagio se elevarán a 130 mil aproximadamente.
En esas condiciones y con las proyecciones del avance que tendrá la pandemia para la primera semana de septiembre, ¿será óptimo llevar a cabo las justas electorales? Por supuesto que todos los bolivianos queremos esas elecciones, por las que se luchó entre octubre y noviembre del año pasado para evitar el continuismo del gobierno dictatorial y abusivo de Evo Morales. Todo hace presumir que dichos comicios cuya fecha ha sido fijada de manera irresponsable por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) serán todo un fracaso y con un marcado ausentismo que indirectamente favorecerá al Movimiento al Socialismo (MAS).
Las condiciones definitivamente no están dadas para realizar unas elecciones plenas y con las garantías de bioseguridad con las que tendrían que contarse. Además, ¿será que a estas alturas nos demos el “lujo” de derrochar millones de bolivianos para unas elecciones fallidas? La respuesta tendría que ser: no. Y ese dinero debería ser destinado justamente para combatir al coronavirus que poco a poco nos está estrangulando.
En las elecciones generales fraudulentas de octubre del año pasado, la asistencia de la población votante fue masiva que incluso se vio a personas adultas mayores “pudiendo sin poder” acudir a las urnas electorales para depositar su voto. Aspecto que no será el mismo para el 6 de septiembre venidero.
El próximo Gobierno constitucional que sea elegido en la fecha señalada, ¿será que cuente con la legitimidad qué el caso amerita? Todo apunta a que no y que tampoco tendrá una mayoría parlamentaria que le dé garantía de gobernabilidad. Lo cual sin duda podría provocaruna una inestabilidad grave para la institucionalidad democrática del país.
No sé, si especialmente los miembros del TSE y los candidatos presidenciables, Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC), y Luis Arce, del MAS, se han puesto a razonar si las personas que sean elegidas como jurados electorales asistirán a los cursos de capacitación para dicho cargo y estarán expuestas por varias horas en las mesas de sufragio y en contacto permanente con otras personas que pueden estar contagiadas por el coronavirus.
Señores vocales del TSE y candidatos presidenciables de CC y del MAS, en esas condiciones no se puede jugar con la salud del pueblo boliviano y mucho más teniendo en cuenta el pésimo sistema de salud que tenemos. Sus míseros apetitos políticos no pueden estar por encima del derecho a la Salud que tiene la población.
¿Por qué no postergar las elecciones generales para enero de 2021?, las cuales también podrían ser llevadas de manera conjunta con las elecciones subnacionales, evitando así un doble gasto de dinero insulso en dos elecciones seguidas.
Todo da a pensar que la desesperación e insistencia de los candidatos presidenciables de CC y del MAS, para llevar a cabo las elecciones generales el primer domingo de septiembre, implica que por detrás se estaría gestando un acuerdo político entre ambas tiendas políticas. Espero estar equivocado. Y hacerle un pequeño recuerdo al candidato Mesa que aquel electorado que lo vio triunfar en los comicios del 20 de octubre del 2019, no vaya hacer que lo vea derrotado este 6 de septiembre próximo.
¡Con la salud del pueblo boliviano no se juega!



