Medio: El Día
Fecha de la publicación: domingo 21 de junio de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Con el rótulo de que “estamos frente a un golpe de Estado”, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, acusó al MAS de gestar la remoción del poder de la presidenta Jeanine Áñez a través de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) y grupos supuestamente “narcoterroristas”.
Para ello, hizo una invocación explícita a las fuerzas represoras del Estado, para que sean ellas las que garanticen la vigencia de la democracia. "La obligación de las Fuerzas Armadas y de la Policía es cuidar todos los bienes del Estado, sabemos que estamos frente a un golpe de Estado por la vía de la Asamblea Legislativa”, dijo este sábado en una rueda de prensa.
En tanto, el diputado de Unidad Demócrata (UD), Gonzalo Barrientos, afirmó que el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, y la presidenta del Senado, Eva Copa, deben demostrar que no se pondrá en riesgo la salud de los bolivianos durante las elecciones en plena pandemia. "Lo que tienen que hacer la senadora Eva Copa y el presidente del TSE es mostrar a todo el país el estudio epidemiológico que garantice que no se va a poner en riesgo la salud ni la vida de todos los bolivianos en esos comicios", manifestó.
Una muestra de fuerzas encontradas. Lo dicho por Murillo y Barrientos, responde a un cúmulo de anuncios y amenazas de parte del MAS, durante toda la semana que pasó. Una de ellas fue cuando los mineros asalariados amenazaron con “convulsión social” si la presidenta Áñez no hace viable las elecciones para septiembre tal como determinó el TSE, supuestamente en consenso con todos los partidos políticos.
La otra fue la advertencia realizada mediante una llamada que ha sido hecha por el secretario general de la Gobernación, Fanor Alvarado, a nombre de la gobernadora, Esther Soria, indicando que la gobernadora y el asambleísta departamental por Quillacollo, María Patzi de Tiquipaya daban hasta el mediodía del sábado, para abandonar Misicuni.
Desde la perspectiva neutral. Para el sociólogo y analista político, Vladimir Medina, tanto el Gobierno y el MAS están midiendo fuerzas para finalmente cómo van a encarar lo que ya es una campaña electoral, pero marcada por la crisis sanitaria.
“Primero es que el Gobierno de la presidenta Áñez, ha quedado muy mal parado con el manejo de casi tres meses de la contingencia sanitaria, los casos de corrupción por medio. Y por el otro, el MAS ha recobrado fuerza en cada error del actual Gobierno que sólo pierde credibilidad. Entonces, hay una situación desesperada y de confrontación que irá subiendo de tono”, argumenta Medina.
El analista y abogado constitucionalista José Luis Santisteban afirmó a ERBOL que los errores de Gobierno de la presidente Jeanine Áñez y el nombramiento inadecuado del ministro Arturo Murillo están regenerando la musculatura y todos los tentáculos del MAS y asegura que el cúmulo de desaciertos en la gestión de Gobierno muestran que “estructuralmente el Gobierno de transición es un fracaso”.
Explicó que inicialmente Áñez tomó el camino equivocado de declararse candidata de manera inconstitucional, porque la Declaración del Tribunal Constitucional, que canalizó la sucesión presidencial y la propia Ley 1270, dicen que el mandato más allá de los 90 días era solamente para dos cosas: llamar a elecciones nacionales y entregar el mandato al presidente electo; no para que sea candidata.



