Medio: Opinión
Fecha de la publicación: martes 23 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Al oficializar la promulgación, la Mandataria responzabilizó a los candidatos de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, y al del Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce Catacora, por las posibles consecuencias que se puedan generar por la asistencia de electores a los centros de votación, considerando que, según las proyecciones del Ministerio de Salud, la primera quincena de septiembre en Bolivia se tendrán más de 130.000 casos positivos de coronavirus, el pico más alto de contagios.
Las reacciones de los candidatos no se hicieron esperar. El expresidente y candidato presidencial Mesa ha señalado que el tema del 6 de septiembre está cerrado, tras el acuerdo entre los poderes Legislativo, Ejecutivo y Electoral. Asimismo, deslindó cualquier responsabilidad de lo que podría ocurrir si es que se va a comicios en plena crisis sanitaria. En contrapartida, el postulante de Creemos, Luis Fernando Camacho, calificó de irresponsable y cobarde a la Jefa de Estado por promulgar la polémica norma.
Los ciudadanos, como sucede en los últimos tiempos, usaron las redes sociales para manifestar su apoyo o rechazo a la decisión de Áñez. Algunos optaron por iniciar una campaña que dice: si me elijen jurado “demandaré al #TSE”. Otros también decidieron protestar diciendo que primero es su salud.
Frente a la situación que estamos viviendo en el país y considerando las proyecciones que da el Ministerio de Salud, es evidente que las autoridades gubernamentales y del TSE tendrían que tomar acciones para, precisamente, prevenir los contagios y preservar la salud y la vida de los bolivianos.
Si bien no estamos en posibilidades de habilitar el voto electrónico como sucede en otros países, las instituciones responsables de organizar los comicios tienen la obligación de ver una serie de alternativas para cuidar a los ciudadanos. No bastará con pedirle a los electores que cumplan con las medidas de bioseguridad o con intentar implementar controles con las fuerzas militares y policiales. Está visto que eso no funciona, es por eso que el número de contagios va en ascenso cada día.
Faltan más de dos meses y medio para que más de seis millones de bolivianos acudan a las urnas y elijan al nuevo presidente o presidenta que tendrá la delicada tarea de gobernar por los próximos cinco años.
Está claro que el tiempo será el peor enemigo, pero las autoridades deben hacer todos los esfuerzos para proteger a los votantes y no exponerlos al contagio del coronavirus.
El jefe nacional de Epidemiología, Virgilio Prieto, dijo ayer que la agenda política debe ser marcada por el avance de la epidemia del coronavirus, y advirtió que para septiembre todavía no se podría ir a las elecciones generales.
Sería bueno que la Presidenta – candidata defina bien los roles y responsabilidades que le toca cumplir, principalmente para dar estabilidad, credibilidad y certidumbre a todos los bolivianos.
El comentario de Prieto ha despertado sospechas y malestar en algunos políticos que están en carrera electoral, pero también en ciudadanos que están muy preocupados por los efectos económicos, sociales y políticos que nos está dejando la COVID – 19, que ya contagió a más de 24.000 personas y mató a cerca de 800 en todo el país.



