Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: viernes 19 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En ese orden la polarización fue planteada y con seguridad tendremos otro periodo de conflictos similar al que ocurrió en noviembre, es evidente que al partido de Evo Morales no le interesan las formas y es notorio que ahora está buscando afianzar su base electoral y trata de sacarle algún rédito al caos que intentan introducir en la agenda política, fieles al estilo de apostar por el desastre, que en el pasado les funcionó para forzar las circunstancias políticas, sin embargo el desgaste que acumulan desde los últimos tiempos, le da un horizonte de pronóstico reservado a lo que pueda suceder. Es triste que los cálculos políticos y los experimentos sociales se produzcan mientras mucha gente se enferma y muere, con hospitales saturados en varios departamentos y con una recesión económica de carácter internacional, cuya duración y naturaleza, todavía se encuentra en el campo de lo impredecible, por eso los recursos financieros que se bloquean desde el Congreso hacen más falta que nunca. La convulsión social desatará todos los demonios, porque Morales está poniendo a prueba la paciencia de la población en época de desolación, carencia y muerte, sin embargo lo que vaya a suceder con seguridad será ilustrativo y mostrará lo que verdaderamente se encuentra en contradicción y lo que interesa en el debate político. También será un momento para que organizaciones como la Central Obrera Boliviana definan su futuro, porque realmente les será difícil justificar que quieren movilizarse por una fecha del calendario electoral, mientras toleran que el Estado deje de recibir alrededor de dos mil millones de dólares, en plena crisis económica y cuando se necesitan recursos en todas las regiones, para afrontar las necesidades de los enfermos y transferir dinero para fortalecer al Sistema de Salud que fue totalmente abandonado desde el año 2005. Todo indica que vienen semanas muy difíciles y por ello tendrá lo electoral una incidencia en la economía y en la salud pública, que marcará un punto de inflexión, es difícil anticiparse a juzgar lo que cambiará, sin embargo, no es necesario ser un adivino para saber que son inminentes las consecuencias de lo que está en pugna. Lo que nos espere en el futuro inmediato será revelador, tiene que ver con el grado de respeto que se tiene por la vida de las personas, sabremos a través de las estadísticas, el impacto que tienen tales decisiones políticas en la salud de la población, pues se encuentra en disputa algo más que una elección. Estamos ante dos formas irreconciliables de entender el poder y la vida, algo que desde el 20 de octubre espera una conclusión, donde tienen que haber vencedores y vencidos, no importando cuando sean los comicios, el País necesita recomponer sus instituciones y salvar a la democracia, es una lástima encontrarnos en este dilema, el precio de la estabilidad finalmente será muy alto, las heridas se siguen abriendo y tardaran en cicatrizar, precisamente porque se desataron los demonios del pasado, se quiere relegar el presente y por eso será muy difícil allanar el futuro.



