Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 18 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Un primer escenario (el escenario deseable 1) combina la posibilidad de tener un acuerdo político sólido (consenso) y un examen epidemiológico autorizando médicamente la realización de la elección, vale decir, ofreciendo un certificado médico que apruebe la elección. Es el escenario perfecto: hay consenso y hay respaldo médico para llevar adelante las elecciones. ¿Quién gana en este escenario? Gana el país. La victoria es de Bolivia.
Un segundo escenario (el escenario imprescindible 2) fija la posibilidad de tener un consenso político, aún sin respaldo médico. Es un segundo escenario que merece tenerse en cuenta. No es una probabilidad menor. Ya lo decía el pensador Juan Arsuaga refiriéndose a la pandemia: “tú dices que es la hora de la ciencia y yo digo que es la hora de la política. La política tiene que ordenar y organizar los múltiples intereses en conflicto, no la ciencia”. ¿Qué supone esta opción? Pues no tener el examen epidemiológico, pero tener un acuerdo político pleno. Es un escenario posible y, en mi criterio, es un escenario necesario. Es una segunda opción, menos deseable por la ausencia del examen epidemiológico, pero imprescindible por la unidad política. ¿Quién gana? No es la mejor opción, ya lo dije, pero es imprescindible enfatizar que vuelve a ganar el país. Lo hace ciertamente con menos solidez
Un tercer escenario (el escenario necesario 3) se encuentra en la vereda de enfrente: no hay consenso, pero si hay un examen epidemiológico que certifica la posibilidad de llevar adelante la elección o la necesidad de postergarla. Es la tercera opción. Y en ella se tendría al gobierno de Jeanine Áñez fijando una posición política basada en un veredicto médico. ¿Qué se puede deducir que podría suceder? La postergación de la elección basados en un examen médico. No es lo deseable. Es más, no creo que sea un escenario adecuado, aunque debo admitir que una postergación con un soporte epidemiológico claro, no es de desmerecer. Es una opción mediocre, aunque posible.
El cuarto escenario (el escenario indeseable 4) es el menos deseable o, para decirlo de manera explícita: es el peor, en tanto se difumina el consenso requerido y se niega la posibilidad de contar con un examen epidemiológico. Es éste, precisamente, el escenario en el que nos encontramos. Hubo un acuerdo del Tribunal Electoral con Comunidad Ciudadana y el MAS que no puede desmerecerse. Es un acercamiento útil y prometedor. Sí lo es y no cabe menospreciarlo. Sin embargo, hay un olvido fundamental: el partido encabezado por Jeanine Áñez. Se debe tener en cuenta a este partido. Se lo puede calificar con el epíteto que se quiera (mediocre, corrupto, etcétera) y aun así ese partido seguirá gobernando al país. Se puede, incluso, seguir con el argumento arrastrado desde enero referido a que la señora Áñez no debió ser candidata. Seguro que sí, pero lo cierto es que Juntos gobierna y doña Jeanine es candidata. No son detalles menores. En suma, no hay consenso político ni examen epidemiológico.
En esas condiciones, sin consenso ni examen médico, ir a elecciones en septiembre, no parece lo más sensato.



