Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: miércoles 17 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Las zonas cocaleras del País están infectadas de Coronavirus, el número de casos explotó en el Chapare, Yapacaní y algunas poblaciones de los Yungas como Caranavi, mientras tanto esas localidades se resisten a seguir las cuarentenas y parecen algunos desesperarse cuando el tráfico de personas y de mercancías queda sujeto a cualquier tipo de control. Son lugares en los que la actividad del narcotráfico tiene su epicentro y donde la delincuencia organizada opera desde hace muchos años, durante la gestión de Evo Morales no se descubrían laboratorios de droga, ni se atrapaba a los traficantes y al parecer la presencia del Estado se encontraba sujeta a los designios de los sindicatos cocaleros, quienes parecen incomodarse demasiado cuando la policía y las fuerzas armadas cumplen sus funciones constitucionales. Ahora bajo el ridículo pretexto de que las antenas de telecomunicaciones generan contagios de Covid- 19, en Cochabamba primero y luego en Yapacaní, hicieron explotar bombas para destruir esa infraestructura pública, tales artefactos explosivos obviamente son manipulados por gente que tiene conocimientos especializados e implican actividades criminales que obviamente tienen relación con el terrorismo y el narcotráfico. Esa es una lógica que ha sido impulsada por Evo Morales y su partido, quienes abiertamente están empeñados en convulsionar el País, sórdida tarea en la que están obsesionados desde noviembre del año pasado y que vienen desplegando desde todos los ámbitos en los que tienen influencia, por eso la Asamblea Legislativa Plurinacional está ahora bloqueando un crédito de 327 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, en plena Pandemia y en medio de una crisis económica. También Eva Copa y los legisladores intentaron sistemáticamente aprobar una ley de impunidad y ahora fuera de la agenda parlamentaria inventaron una ley para entorpecer el trabajo de las fuerzas del orden e interferir con las competencias del Ejecutivo en cuanto al estado de excepción y en el empleo de la cohersión, para restablecer la tranquilidad pública y proteger a las personas y sus bienes. Por otro lado se encuentran empecinados en convocar a elecciones en plena Pandemia, sin que importe la trasparencia de los comicios, ni que se aclare lo ocurrido cuando se cometió el fraude del 20 de Octubre, por eso depurar el Padrón Electoral correctamente, garantizar la presencia de veedores internacionales o procesar a los responsables, pese al tiempo trascurrido parece haber quedado fuera del debate y de las prioridades. Sin disimulo el MAS utiliza la violencia para repeler los controles policiales y militares o sabotear bienes públicos, también se vale de sus legisladores para entorpecer el funcionamiento económico del Estado e intenta quebrar la cuarentena y conspira buscando el fracaso de cualquier medida sanitaria, valiéndose inclusive de la ley electoral y de la cobardía del Tribunal Supremo Electoral, para politizar la crisis sanitaria y contaminar cualquier esfuerzo social y político, con los intereses y cálculos electorales de algunos partidos. Son demasiados intentos y acciones torpes, es triste que sea la vida y la salud de los ciudadanos, aquello que finalmente tenga que sufrir el impacto de esas contradicciones, indudablemente no solo aumenta el contagio, también es el momento de los grandes antagonismos políticos y las tensiones sociales, después de todo esa es la naturaleza de la transición política en la que nos encontramos y esa es la realidad que nos ha tocado vivir, las circunstancias no se escogen, estos meses serán muy intensos y ojalá sirvan para que las diferencias finalmente se resuelvan porque ya son intolerables.



