Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 17 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El Grupo de Puebla y el CEPR lideran las iniciativas en favor del expresidente Evo Morales, quien está refugiado en Argentina.Desde dos flancos se reactivó la campaña a favor del expresidente Evo Morales, la cual pone en duda el fraude que hubo en las elecciones del 20 de octubre de 2019 (20-O), pese a que la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) descubrió “manipulación dolosa” en las actas y en el procesamiento de los resultados.
En contacto con Página Siete, el embajador y agente de Bolivia ante La Haya Jaime Aparicio y el expresidente Jorge Tuto Quiroga expresaron su rechazo a esa campaña, que en la actualidad está liderada por el Grupo de Puebla y el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus siglas en inglés).
El Grupo de Puebla se constituyó en julio de 2019 y está conformado mayormente por expresidentes y líderes de izquierda como Rafael Correa, Dilma Rousseff, Ernesto Samper y Fernando Lugo, entre otros.
Ese organismo, en un comunicado, pidió el 10 de junio a la OEA que convalide los resultados de las elecciones fallidas del 20-O a la luz de un reciente estudio, publicado en The New York Times, que calificó de “deficiente” el análisis estadístico que realizó la misión de OEA. Sin embargo, ese trabajó no abordó las 12 “acciones dolosas” que detectó el equipo auditor de ese organismo internacional, y uno de sus autores reconoció que analizaron “parte” de la evidencia -la que supuestamente es “defectuosa”-, y que no hacen cuestionamientos sobre la integridad general del proceso.
“El Grupo de Puebla solicita a la OEA que convalide los resultados electorales del 20 de octubre de 2019 y declare la legitimidad de la elección a la presidencia de Evo Morales”, se lee en el pronunciamiento emitido.
En ese comunicado se llama al gobierno de Jeanine Añez “a entregar inmediatamente el poder del Estado, a causa del retraso sistemático e inexplicable de las elecciones”.
El Grupo de Puebla creó el Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia, una entidad que tiene el objetivo de “estudiar y combatir la utilización de la justicia como arma de guerra política”.
En enero pasado se presentó a sus integrantes. Uno de ellos es el exjuez español Baltasar Garzón, quien entonces declaró que entre las acciones inmediatas del Consejo está la de “hacer un seguimiento de todo lo que acontece en Bolivia”.
El 12 de junio, el CEPR publicó en español un “extenso informe” que apunta a desvirtuar las evidencias encontradas por la OEA en el fallido 20-O. No es la primera vez que esa ONG publica un reporte en busca de negar el fraude electoral.
Ya el 10 de noviembre de 2019, el mismo día que Morales dimitió, difundió otro informe, cuyos autores son David Rosnick, Cavan Kharrazian, Kevin Cashman y Guillaume Long.
Long, quien trabaja en el CEPR como “analista principal de políticas”, fue canciller de Rafael Correa, expresidente de Ecuador y aliado ideológico de Morales.
A fines de febrero se conoció que el análisis que concluyó que no hubo fraude en el 20-O, que fue publicado en un blog de The Washington Post, fue encargado por el CEPR.
El embajador Aparicio afirmó que se trata de una campaña de desprestigio internacional “muy bien organizada”, que tiene presencia en América Latina y España, a través de políticos de la izquierda populista que pretende volver al poder en Bolivia de la mano de Morales.
Aparicio identifica dos objetivos: “Uno, están tratando de reponer al gobierno del MAS para recuperar esos espacios perdidos, esos recursos. Dos, también están tratando de debilitar la OEA y debilitar a Luis Almagro que es su mayor enemigo”.
En tanto, el expresidente Quiroga, integrante del foro de exmandatarios Idea, identificó al Grupo de Puebla como un remanente del Foro de Sao Paulo, que en los últimos años “perdió prestigio y se desmoronó” por las denuncias de corrupción contra sus artífices, el principal: Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.
“Ahora el Foro de Sao Paulo se llama el Grupo de Puebla. Le han hecho un cambio de marca”, dijo Quiroga, quien identificó en este bloque a los mismos líderes populistas del Foro de Sao Paulo, pero con la ausencia de Nicolás Maduro y los hermanos Castro de Cuba.
“Este es el grupo que quiere ayudar a Evo Morales en Bolivia, a Ortega en Nicaragua, a Nicolás Maduro en Venezuela, a los Castro en Cuba. Sólo es un cambio de nombre de Foro de Sao Paulo a Grupo de Puebla y que cobija a autoritarios y corruptos que apañan el narcotráfico, el crimen y la delincuencia organizada”, afirmó el expresidente.
Desde dos flancos se reactivó la campaña a favor del expresidente Evo Morales, la cual pone en duda el fraude que hubo en las elecciones del 20 de octubre de 2019 (20-O), pese a que la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) descubrió “manipulación dolosa” en las actas y en el procesamiento de los resultados.
En contacto con Página Siete, el embajador y agente de Bolivia ante La Haya Jaime Aparicio y el expresidente Jorge Tuto Quiroga expresaron su rechazo a esa campaña, que en la actualidad está liderada por el Grupo de Puebla y el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus siglas en inglés).
El Grupo de Puebla se constituyó en julio de 2019 y está conformado mayormente por expresidentes y líderes de izquierda como Rafael Correa, Dilma Rousseff, Ernesto Samper y Fernando Lugo, entre otros.
Ese organismo, en un comunicado, pidió el 10 de junio a la OEA que convalide los resultados de las elecciones fallidas del 20-O a la luz de un reciente estudio, publicado en The New York Times, que calificó de “deficiente” el análisis estadístico que realizó la misión de OEA. Sin embargo, ese trabajó no abordó las 12 “acciones dolosas” que detectó el equipo auditor de ese organismo internacional, y uno de sus autores reconoció que analizaron “parte” de la evidencia -la que supuestamente es “defectuosa”-, y que no hacen cuestionamientos sobre la integridad general del proceso.
“El Grupo de Puebla solicita a la OEA que convalide los resultados electorales del 20 de octubre de 2019 y declare la legitimidad de la elección a la presidencia de Evo Morales”, se lee en el pronunciamiento emitido.
En ese comunicado se llama al gobierno de Jeanine Añez “a entregar inmediatamente el poder del Estado, a causa del retraso sistemático e inexplicable de las elecciones”.
El Grupo de Puebla creó el Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia, una entidad que tiene el objetivo de “estudiar y combatir la utilización de la justicia como arma de guerra política”.
En enero pasado se presentó a sus integrantes. Uno de ellos es el exjuez español Baltasar Garzón, quien entonces declaró que entre las acciones inmediatas del Consejo está la de “hacer un seguimiento de todo lo que acontece en Bolivia”.
El 12 de junio, el CEPR publicó en español un “extenso informe” que apunta a desvirtuar las evidencias encontradas por la OEA en el fallido 20-O. No es la primera vez que esa ONG publica un reporte en busca de negar el fraude electoral.
Ya el 10 de noviembre de 2019, el mismo día que Morales dimitió, difundió otro informe, cuyos autores son David Rosnick, Cavan Kharrazian, Kevin Cashman y Guillaume Long.
Long, quien trabaja en el CEPR como “analista principal de políticas”, fue canciller de Rafael Correa, expresidente de Ecuador y aliado ideológico de Morales.
A fines de febrero se conoció que el análisis que concluyó que no hubo fraude en el 20-O, que fue publicado en un blog de The Washington Post, fue encargado por el CEPR.
El embajador Aparicio afirmó que se trata de una campaña de desprestigio internacional “muy bien organizada”, que tiene presencia en América Latina y España, a través de políticos de la izquierda populista que pretende volver al poder en Bolivia de la mano de Morales.
Aparicio identifica dos objetivos: “Uno, están tratando de reponer al gobierno del MAS para recuperar esos espacios perdidos, esos recursos. Dos, también están tratando de debilitar la OEA y debilitar a Luis Almagro que es su mayor enemigo”.
En tanto, el expresidente Quiroga, integrante del foro de exmandatarios Idea, identificó al Grupo de Puebla como un remanente del Foro de Sao Paulo, que en los últimos años “perdió prestigio y se desmoronó” por las denuncias de corrupción contra sus artífices, el principal: Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.
“Ahora el Foro de Sao Paulo se llama el Grupo de Puebla. Le han hecho un cambio de marca”, dijo Quiroga, quien identificó en este bloque a los mismos líderes populistas del Foro de Sao Paulo, pero con la ausencia de Nicolás Maduro y los hermanos Castro de Cuba.
“Este es el grupo que quiere ayudar a Evo Morales en Bolivia, a Ortega en Nicaragua, a Nicolás Maduro en Venezuela, a los Castro en Cuba. Sólo es un cambio de nombre de Foro de Sao Paulo a Grupo de Puebla y que cobija a autoritarios y corruptos que apañan el narcotráfico, el crimen y la delincuencia organizada”, afirmó el expresidente.




