Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: martes 16 de junio de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Procesos contra autoridades electas
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El caso de Leyes es el más kafkiano de ambos, pues el Alcalde anunció un alejamiento arguyendo persecución política, perjuicios para su familia y rechazo a un supuesto prorroguismo, ya que la gestión para la que fue electo en 2015 feneció, en principio, el 31 de mayo.
Pero, como lo dijimos en este mismo espacio al día siguiente del anuncio de su fingida dimisión, en todo lo que hace y dice Leyes existe un amplio y prudente espacio para la duda. Esa carencia de credibilidad deriva de las frecuentes y numerosas denuncias que lo han llevado a enfrentar una serie de procesos judiciales, cuando aquellas prosperaron lo suficiente.
El descalabro de la confianza de la que gozaba el Alcalde electo en 2015, con poco más del 56% de los votos, se inició a los seis meses de asumir esas funciones con una denuncia por un permiso de construir irregular. Pero su imagen de joven líder político de futuro prometedor comenzó a agrietarse de verdad en abril de 2018, cuando estalló el escándalo de la compra de decenas de miles de mochilas para escolares más de tres meses antes de que se emitiera la convocatoria pública de rigor para esa adquisición. Luego surgieron otras denuncias y nuevas acusaciones por cerca de media docena de delitos, la última, por tenencia ilegal de armas de fuego.Y ayer, 11 días después de su anuncio de alejamiento de la alcaldía, una movilización organizada de gente que pertenece a sectores económicos beneficiados con la gestión de Leyes enmarcaba su proclama pública de que renuncia a renunciar.
Quizás menos espectacular que la trayectoria de su colega partidario, al que parece no afectarle la desconfianza colectiva que inspira, la de Gainza está marcada por su aprehensión, en 2018, cuando recibía dinero de para “agilizar” el cobro de un préstamo que recibió Leyes para comprar asfalto.
Así Leyes y Gainza esperan sus juicios penales instalados en sus altas funciones municipales, mientras la pandemia azota Cochabamba con mayor fuerza y ninguno se muestra interesado en asumir sus responsabilidades y resolver, para comenzar, el problema de los centros de aislamiento donde internar a los contagiados de Covid-19 que no están en estado crítico y dar espacio a los más afectados, en los colapsados hospitales de la ciudad.



