Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 16 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El intelectual se quedó sorprendido con el incomprensible optimismo con el que la sociedad boliviana, especialmente la prensa y ciertas élites políticas, trataban al cocalero Evo Morales, como si no hubieran conocido sus antecedentes, sus nexos con la producción de cocaína o sus métodos mafiosos que incluían el asesinato, la tortura y el terrorismo.
A los periodistas les reprochó la enfermiza tendencia a darle palestra como si se hubiese tratado de un opositor político con intenciones de aportar al debate y al fortalecimiento de la democracia, sin tomar en cuenta el tortuoso camino que estaba recorriendo el país para restaurar el estrado de derecho y buscar la ruta de la prosperidad. Todos estaban concentrados en el discurso del dirigente, en sus poses y en las supuestas reivindicaciones que propalaba con gran resonancia en los medios de comunicación.
Esos mismos optimistas ignoran hoy lo sucedido en los últimos 14 años en Bolivia e insisten en tratar a Evo Morales como un adversario legítimo que simplemente busca competir en igualdad de condiciones en las próximas elecciones. No ven nada de malo en darle gusto con la fijación de una “fecha cerrada” para la votación en plena pandemia, están conformes con las reglas de juego que impuso el cocalero y en el comportamiento complaciente del Tribunal Supremo Electoral, que interactúa sin problemas con una organización criminal que perpetró el mayor fraude que se hubiera visto en nuestra historia.
Se trata de los optimistas que vieron en Eva Copa la alternativa viable del MAS para dialogar y buscar el entendimiento y que le brindan un espacio público y democrático para boicotear el proceso de recuperación democrática y buscar la forma de restaurar el régimen delincuencial, poniendo en peligro la salud y la vida de millones de bolivianos.
El peor de los optimismos es creer que todos los que se dicen ser artífices de la gesta de octubre y noviembre del año pasado, están trabajando por la recuperación de la democracia y que hacen lo que esté a su alcance para evitar el retorno de la dictadura. Esos creen que la funcionalidad con el cocalero ha desaparecido entre los candidatos que además, se sienten muy cómodos peleando entre sí y dinamitando el gobierno actual, seguros de que el principal beneficiado no es el cocalero. Nos hemos convencido de que la prioridad número uno es la lucha contra la pandemia, pero eso es también pecar de optimistas. Lo real es que el virus más letal todavía nos acecha, que el contagio es grande y que de no asumirlo, nos infectaremos hasta mucho después de que el Coronavirus se haya ido.
Nos hemos convencido de que la prioridad número uno es la lucha contra la pandemia, pero eso es también pecar de optimistas. Lo real es que el virus más letal todavía nos acecha, que el contagio es grande y que de no asumirlo, nos infectaremos hasta mucho después de que el Coronavirus se haya ido.



