Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: lunes 15 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En Cochabamba y en La Paz, dos personas cayeron desplomadas en la calle y fallecieron a la vista de todos, un espectáculo dantesco que se vivió en otros países y en el caso ecuatoriano tuvo connotaciones especialmente dramáticas, Guayaquil mostró con mucha anticipación lo que podía suceder en Latinoamérica con la Pandemia y al parecer pocos entendieron la dimensión del peligro y fueron menos todavía, los que sacaron lecciones prácticas. En la naturaleza quien no se adapta termina por perecer, nos ha tocado un año abruptamente distinto, uno de esos momentos de la historia que se mantienen presentes durante toda la vida y marcan nuestras experiencias de forma definitiva, por eso el tiempo que se pierde en ese aprendizaje tiene consecuencias irremediables y con la mayor crudeza esas imágenes urbanas nos advierten, el precio que se puede pagar en medio de tanta necedad. El problema boliviano es mayor, el coronavirus llegó después de que nuestra democracia está herida de muerte y de que en una difícil transición toda la Sociedad estaba empeñada en que se produzcan elecciones transparentes y en consecuencia tengamos estabilidad política para que se pueda enfrentar la precaria situación económica en la que dejó el MAS al País. Surge entonces el problema de que no se puede hacer cuarentena e ir a votar, no pueden haber elecciones sí la gente debe guardar aislamiento y tiene que acostumbrarse a protocolos de bioseguridad estrictos, por eso en el Paraguay donde prácticamente se controló la infección del Covid – 19, porque tienen 1289 casos positivos y solo 11 fallecimientos, decidieron postergar las elecciones municipales del 2020 para el próximo año, mientras que en Bolivia con 17,842 casos positivos y 585 fallecidos hasta el momento, se fijaron elecciones para el 6 de septiembre. En nuestro País la mezquindad política, está poniendo en riesgo todos los esfuerzos por evitar el colapso del Sistema de Salud, por eso la situación en Santa Cruz es insostenible y ya existen demasiadas voces que exigen unidad política y un esfuerzo colectivo sin precedentes para poner fin a esta situación, ya no tienen tiempo para grandes explicaciones ni para esperar actos de desprendimiento, necesitan organizarse para combatir sin tregua a un enemigo colosal que está destruyendo familias. Guayaquil logró parar el desastre bajo el liderazgo valiente de su alcaldesa, quien se atrevió a tomar decisiones audaces, gastó los recursos disponibles para armar hospitales y organizó brigadas para ir a buscar a los enfermos a sus casas y brindarles el tratamiento necesario, algo muy parecido a lo que se hizo en Trinidad y que evidentemente comenzó a dar buenos resultados. En algunos departamentos se necesitan medidas drásticas y en otros la población debe actuar con mucha responsabilidad, porque ya es absurdo seguir en cuarentena estricta, el Tribunal Supremo Electoral está haciendo un papelón, el Presidente del Órgano Electoral en Pando dio positivo al coronavirus, al parecer no están en condiciones de protegerse a ellos mismos y pretenden desarrollar un proceso electoral inminente. Por otro lado, el MAS está desesperado porque se está destapando la corrupción de sus gobiernos, tendrán que entender que ya no son los que definen las prioridades en este País y Carlos Mesa que guardó silencio por tantos años y esperó tanto para ser candidato, debería hacer un esfuerzo por esperar unos meses, pues el Pueblo puede que dentro de unas semanas, tenga menos ganas de reírse de los papelones y menos paciencia con los politiqueros, los corruptos y los pusilánimes.



