Medio: La Patria
Fecha de la publicación: lunes 15 de junio de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Hay que reconocer que el Gobierno de sucesión constitucional y más propiamente la Presidente del país, se encuentra ante un dilema que tiene poco margen de elección, pues se trata de asumir una definición entre defender la salud de millones de bolivianas y bolivianos, ante la agresiva presencia del coronavirus o dar paso a una caprichosa presión de un grupo político que insiste en realizar elecciones en septiembre próximo, sin tomar en cuenta que en un estado democrático como el que vivimos, ese proceso puede ser diferido hasta que se den condiciones propicias que garanticen tiempos adecuados para las campañas y la concurrencia del electorado a las urnas, sin temores de ninguna "contaminación".
Contenido
La opinión que toma fuerza entre la colectividad, es la que sugirió el exdefensor del pueblo, al afirmar que "se debe priorizar la salud antes que los comicios", una posición apoyada por varios candidatos políticos, por sectores sociales e institucionales de la comunidad, añadiendo la defensa directa del derecho ciudadano a vivir en paz y seguridad plena, sin presiones de activistas políticos que anteponen sus intereses antes que la vigencia de un Estado racionalmente administrado, sin alterar el sistema democrático, que por la instancia de emergencia reinante, no sólo en el país, puede establecer otra fecha que haga propicia la elección de nuevos gobernantes.
La evidencia clara es que congresistas del partido autoliquidado en octubre pasado y que también ya debieron cesar en sus funciones, alientan de manera forzada la celebración de elecciones en plena pandemia, sabiendo que los entendidos en materia sanitaria, consideran que julio será un mes sumamente complicado porque "subirá la curva de expansión del virus" y contener y controlar ese fenómeno invisible y desconocido demandará esfuerzos muy especiales en el sistema de gobernabilidad, por lo tanto no puede esperarse que paralelamente se distraiga el tiempo en atender un proceso electoral.
Lo ideal sería que los partidos políticos, puedan trabajar en sus campañas, por lo menos tres meses ininterrumpidos, para que el electorado pueda conocer y definir su voto, en función de las ofertas que se hagan y que ojalá pudieran ser debatidas para mayor comprensión del electorado que estará saliendo de una crisis que afecta todo el sistema productivo, industrial, comercial y hasta de vinculación amigable que según, los expertos, "ya no será la misma", pues el paso del coronavirus, dejará secuela de comportamiento en el colectivo social.
En la última semana las cifras sobre el comportamiento ciudadano ante la presencia del Covid-19, no han sido las mejores, por lo que al elevarse la cantidad de contagiados y el peligro de propagación del mal, se anunció la intención de volver a las cuarentenas rígidas. Hay que reconocer que la indisciplina ciudadana es un peligroso camino para el tránsito del virus y en tales circunstancias, las autoridades tienen que asumir decisiones extremas, en un asunto de "vida o muerte", por la dimensión del problema.
La coyuntura es compleja en cada distrito, por lo que las autoridades deben obrar con racionalidad disponiendo medidas de seguridad, sin que alteren la democracia, pero tampoco pongan en riesgo la salud de millones de ciudadanos.
La evidencia clara es que congresistas del partido autoliquidado en octubre pasado y que también ya debieron cesar en sus funciones, alientan de manera forzada la celebración de elecciones en plena pandemia, sabiendo que los entendidos en materia sanitaria, consideran que julio será un mes sumamente complicado porque "subirá la curva de expansión del virus" y contener y controlar ese fenómeno invisible y desconocido demandará esfuerzos muy especiales en el sistema de gobernabilidad, por lo tanto no puede esperarse que paralelamente se distraiga el tiempo en atender un proceso electoral.
Lo ideal sería que los partidos políticos, puedan trabajar en sus campañas, por lo menos tres meses ininterrumpidos, para que el electorado pueda conocer y definir su voto, en función de las ofertas que se hagan y que ojalá pudieran ser debatidas para mayor comprensión del electorado que estará saliendo de una crisis que afecta todo el sistema productivo, industrial, comercial y hasta de vinculación amigable que según, los expertos, "ya no será la misma", pues el paso del coronavirus, dejará secuela de comportamiento en el colectivo social.
En la última semana las cifras sobre el comportamiento ciudadano ante la presencia del Covid-19, no han sido las mejores, por lo que al elevarse la cantidad de contagiados y el peligro de propagación del mal, se anunció la intención de volver a las cuarentenas rígidas. Hay que reconocer que la indisciplina ciudadana es un peligroso camino para el tránsito del virus y en tales circunstancias, las autoridades tienen que asumir decisiones extremas, en un asunto de "vida o muerte", por la dimensión del problema.
La coyuntura es compleja en cada distrito, por lo que las autoridades deben obrar con racionalidad disponiendo medidas de seguridad, sin que alteren la democracia, pero tampoco pongan en riesgo la salud de millones de ciudadanos.



