Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: sábado 06 de junio de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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Cuando un país va a una elección condicionada por dos hechos como los que detallaré a continuación, pone en riesgo su democracia. Veamos:
El COVID-19:
La gravedad de la pandemia puede seguir en este mismo nivel —o bajar, dirán algunos, cuando nada indica que eso así vaya a ser— para los primeros días de septiembre. Pensar que se va a detener, “solo porque va a haber elecciones”, es una estupidez y un riesgo innecesario.
Por más que un médico, que sin duda entiende de protocolos pero no parece saber mucho del comportamiento social boliviano, diga que “si lo hacemos como Corea” podemos, sin considerar las evidentes diferencias entre ambas naciones, eso no da ninguna certidumbre optimista en cuanto lo que puede pasar después de la fecha.
Probablemente Salvador Romero Ballivián cree que este es un asunto de “habilitar más recintos”, poner barbijos y alcohol en gel en los mismos y, claro, confiar que el día de la elección la gente se portará como en Corea, sin dar una mirada a mercados o micros, donde se mueve la gente común, desordenada como siempre.
El ingeniero Edgar Villegas (@edgarinvillegas) escribió en su cuenta de Twitter: “Mayo terminó con 10.000 infectados, como se había proyectado. Me pregunto si la Asamblea Legislativa y el TSE tendrán una vaga idea de cómo estará la situación para cuando definieron las elecciones”
Lo político, Evo Morales
Que los políticos crean que el TSE consensuó con ellos la fecha de elecciones es una ingenuidad o un sometimiento (tache lo que no corresponda), cuando es claro que, antes de que el Tribunal se pronuncie, Evo Morales se allanó a la postergación de elecciones porque “primero estaba la salud”. Sólo, después de ello, el TSE habló de concertación y acuerdos; solicitó fecha poniendo el límite hasta 6 de septiembre.
Romero Ballivián dijo que llegar a ese acuerdo fue el resultado de un «intenso y paciente proceso» de pronunciación, consultas y análisis con todas las candidaturas y organizaciones políticas, pero no dijo que Evo Morales fue la llave para llegar a eso; tampoco lo dijeron otros candidatos apurados en aprovechar lo que entienden como su “buen momento”, frente al descrédito de la candidatura oficialista y, ese no es un detalle menor, porque Morales salió a marcar la cancha electoral cuando mostró que esto pasa por su aval. “Si quieren proscribir al MAS”, lo que él tiene que hacer es negociar con el TSE. “Negociamos y acordamos y ahora las elecciones están garantizadas para el 6 de septiembre”, aseguró el huido en el Canal Cooperativo de Santa Rosa La Pampa, de Argentina.
Morales que asegura ser “el Joker de la política” parece que también que es el “peaje” porque nada pasa sin que él lo apruebe y la muestra está en que condicionó al TSE con su fuerza parlamentaria y con ese foquismo anarquista que no deja de actuar allá donde él vea necesario hacerlo. ¿Montero y su intento de golpe municipal son la muestra? ¿Le salió mal? No importa, probaron y movieron a dirigencia y militancia, de eso se trató aquello, si salía bien, mejor, pero lo importante fue activar a su gente y eso no termina ahí.
Veamos las acciones parlamentarias: no habilitan el Hospital de Montero, la negativa a devolver los montos del IDH, con el objetivo de impedir que los municipios y gobernaciones no masistas tengan efectivo en tiempos de crisis; el MAS no va a hacer nada para que se pueda mover más o menos la economía. Están jugando a la solución por el desastre: “mal con nosotros, peor sin nosotros”. Su lógica es: “si los perjudicamos a todos, perdemos por menos”. Tras de ello van.
Morales seguirá haciéndole saber a su militancia que está activo y así seguirá hasta la elección; se va a jugar todo para mantener un espacio parlamentario que lo defienda y negocie, igual que lo que hace ahora. Su temor más grande es el electoral pues sabe que si no gana, o al menos no consigue espacio suficiente en el Parlamento, habrá perdido irremediablemente.
Si el huido lo sabe. El acto electoral estará dejando de lado a al menos 150.000 jóvenes que no se han habilitado para participar en los mismos (cumplieron 18 años entre agosto de 2019 y julio 2020 incluso). Esos jóvenes son la generación post Morales. ¿No se dan cuenta?
La elección, a la que Romero le da carácter de mero trámite, es la renovación del Contrato Social. Ese día, nosotros los ciudadanos retomamos el mandato y le damos a alguno de los candidatos un voto en el que le decimos que nos gobernará por cinco años y que cedemos parte de nuestra soberanía para que nos protejan, nos garanticen buena atención de salud, mejor educación, acceso a viviendo, garantías para desempeñarnos como ciudadanos y otras “ilusiones” más; después de ese día, el poder electoral pasa al Gobierno, por eso tenemos que llegar bien a ese acto tan importante, porque después tenemos que someternos a lo que dijo la mayoría; ese día es clave para todo.
No es agradable constatar que Evo Morales continúe moviendo la política nacional, pero es un hecho, él mismo se encargó de demostrar que así es. Es hasta socarrón cuando asegura que negoció con el TSE la fecha de las elecciones.
Lo último: No olvidemos que para el MAS, la democracia fue un medio para llegar al poder, una vez que lo logró, se adueñó del país y de la democracia, por eso digo: Elecciones Sí, pero No así.




