Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: domingo 31 de mayo de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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La pandemia ha aumentado su velocidad de contagio en el país justamente cuando terminaba la cuarentena dispuesta por el gobierno de la presidenta Jeanine Áñez, lo que ha despertado mucha preocupación.
El dilema es de todos los países del mundo, un dilema que enfrenta objetivos contrapuestos, porque se debe conjugar la necesidad de cuidar vidas humanas y al mismo tiempo quitarle el freno de mano a la economía para que las actividades se normalicen.
En Bolivia se añade otro elemento más: hay que fijar la fecha de las elecciones que deben hacerse como consecuencia de que las del 20 de octubre pasado fueron anuladas debido a la carga de fraude que detectó la OEA y que describió en un amplio informe.
Cuando se produjo aquel informe de la OEA, el presidente y el vicepresidente de ese momento renunciaron a sus cargos y se marcharon del país, dejando a la democracia boliviana en un gran conflicto.
Fue entonces que surgió la iniciativa de una sucesión constitucional para ocupar la presidencia, sucesión que llevó a que la senadora Jeanine Áñez se convierta en presidenta transitoria mientras se realicen las nuevas elecciones.
El panorama se complicó cuando apareció el virus chino, lo que impidió que las elecciones se realicen el 3 de mayo por el riesgo de los contagios, y la fecha de las elecciones quedó pendiente de la pandemia.
La señora Áñez no fue culpable del fraude de octubre, de la renuncia del cocalero Morales y su vice, y menos de que apareciera el virus chino, pero debe cumplir con la constitución y permanecer en el cargo hasta que el país elija a sus futuros gobernantes.
El Tribunal Supremo Electoral ha dicho que si las elecciones se realizaran el 2 de agosto, como ha sugerido desde Buenos Aires el cocalero Morales, dentro del plazo sugerido por el parlamento, se podrían tomar todas las precauciones para que los contagios del virus no crezcan con esas aglomeraciones.
En este panorama, las dudas son muchas, que sería bien responder:
- ¿El TSE ha eliminado del sistema electoral todos los factores donde se anidó el fraude de octubre, factores enumerados por la OEA?
- ¿El TSE, un poder del Estado, seguirá supeditado a lo que mande el parlamento, que es otro poder autónomo?
- El TCP ha acogido algunos amparos referidos a las elecciones. ¿No sería mejor esperar a que esos casos tengan un fallo?
- ¿Las elecciones se realizarán el 2 de agosto incluso si algunas gobernaciones y/o alcaldías hayan ampliado la vigencia de las medidas de aislamiento?
- ¿No sería mejor, como propone el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, llamar a una constituyente?



