Medio: La Estrella del Oriente
Fecha de la publicación: sábado 09 de mayo de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Las crisis sanitaria y económica no son las únicas que afectan el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez. Esta semana también se desató una crisis política interna que llevó a varios cambios de autoridades. Las críticas no cesan desde diferentes actores como Carlos Mesa, Rafael Quispe, Rubén Costas, entre otros. Durante las semanas pasadas, desde que empezó la cuarentena, se conoció la falta de atención de parte del Gobierno al sector de salud en todo el país. Los reclamos de médicos y personal sanitario fueron constantes, incluso con amenazas de medidas de presión. En ese contexto, se hicieron públicas las denuncias de presunta corrupción en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El expresidente de la estatal petrolera Herland Soliz persistió en el cargo hasta que se hizo insostenible, dadas las fuertes observaciones de diputados y senadores a la contratación directa de empresas de seguros, compra de diésel y gasolina, compra de refrigerios y retiro de fondos en avance de una subsidiaria. Paralelamente, la hija de Áñez, Carolina Ribera Áñez, fue interceptada en un viaje de La Paz a Roboré, en compañía del embajador para Ciencia y Tecnología (cargo recién creado) Mohammed Mostajo y sus familiares, quienes habrían asistido a una fiesta privada, en plena vigencia de la cuarentena. El segundo viaje observado y fuertemente criticado, en otro vuelo de la FAB, correspondió a la diputada Ginna Torres y su hijo Mauricio Raña Torres, desde Tarija hacia La Paz. Ambos se trasladaron para participar en la fiesta de cumpleaños de Carolina Ribera Áñez. Si bien Arturo Murillo, ministro de Gobierno, negó cualquier delito cometido, ya que, de acuerdo a su versión, la diputada habría viajado para sesionar en la Asamblea Legislativa, la diputada Norma Pérola dio a conocer que su colega de curul, Torres, no asistió a ninguna sesión parlamentaria. Acto seguido, se difundió sobre un tercer vuelo irregular protagonizado por el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez. Trasladó a Yarakoby Yanela Shiraishi Chávez, ex miss Rurrenabaque por “razones humanitarias porque supuestamente “se encontraba mal de salud”. La resonancia de estos escándalos en redes sociales fue retumbante. La primera destitución correspondió a Herland Soliz Montenegro. En su lugar ingresó Richard Botello, pero queda pendiente el esclarecimiento de las denuncias de corrupción. Para el expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), Carlos Delius, este episodio deja al descubierto que la cancha no ha sido rayada en el sector, pues el ministro de Hidrocarburos, Victor Hugo Zamora, emitió varias versiones respecto de los casos de corrupción y de la renuncia. Entre el jueves y viernes último, renunciaron dos ministros. Él de minería, Edgar Huallpa, le dejó el cargo a Fernando Vásquez, cambio que respondería a cuestionamientos del sector minero cooperativista. Óscar Ortiz, como nuevo ministro de Desarrollo Productivo, reemplaza a Wilfredo Rojo, “por razones personales”. Ortiz fue alto miembro de la Cainco, en Santa Cruz. Además, de forma inmediata también se conoció la destitución de Rafael Quispe, de la dirección del Fondo Indígena. En varias entrevistas realizadas declaró que el Gobierno de Áñez no respeta el Estado Laico y que existe racismo, porque solo persiguen y encarcelan a los indios. Puso su caso como ejemplo, señalando que Arturo Murillo fue el autor de su alejamiento. En seis meses, Áñez cambio a los ministros de la Presidencia, Comunicación, Educación, Obras Públicas, Salud, Minería y Desarrollo Productivo. Hubo tres presidentes y cinco vicepresidentes nuevos en YPFB. En teoría política, estos cambios en tan reducido tiempo responden más a un cumplimiento de compromisos políticos que a un interés en la gestión pública. Todos estos sucesos se desarrollan en una coyuntura cruzada por las próximas elecciones sin fecha definida y en manos de una crisis de credibilidad e institucionalidad en el país. A todo ello, el candidato Carlos Mesa posteó un video en redes sociales, en el cual dice: “Si tuviéramos que elegir una palabra que defina nuestra sensación, es frustración. El pueblo está frustrado”. En otras palabras, afirmó el pueblo cumplió, el Gobierno no. A su vez, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, también criticó el accionar del Gobierno, durante la pandemia. “El ministro de Salud nos pidió tres semanas de contención, ya van dos meses que hemos venido conteniendo”. Se suman voces y llanto de alcaldes que no cuentan con recursos ni equipos de bioseguridad en sus municipio.



